martes, 13 de octubre de 2015

La estación de la guerra en Solar: O Caminho do Herói



Ya en mis manos el segundo álbum de la nueva encarnación de este personaje: un total de 40 páginas con encuadernación rústica, aunque no encolada, sino grapada, y mismas dimensiones que la anterior entrega de la serie.
La acción pasa a desarrollarse extramuros de la ciudad-mundo a la que el protagonista regresará como pastor de las ovejas tras concluir su  iniciación. San Juan diría que Gabriel entra por la puerta a la ciudad, lo bueno es que el héroe no acaba de saber del todo cómo hace lo que hace ni porqué. Por algo se titula:

Solar: O Caminho do Herói

Si vienes de leer la sazonada reseña de mi invención sobre Solar: História de Origem y su receta única, no hace falta ni que saludes. Agacha la cabeza y tiéndete en el hoyo, hay sopa para ti en este antro.
Desgraciadamente, el dios Término no campea con facilidad a lo largo (¿o era a lo ancho y hacia la izquierda?) de internet, pero tampoco es necesario que te pongas a inmolar una cerda preñada o retomes la alianza de las etiquetas y marbetes ahí a la derecha del blog. ¡Ejem!, no es complicado.Aunque también podrás encontrar la información necesaria en un pdf promocional que yo, el más etrusco entre los romanos, he acertado a robar: A Saga de Solar.
Doce líneas, dulce relleno, ¿ya estamos todos en pijama?
Comienzo por fin con mi matraca sobre la batalla definitiva entre las potencias de la luz y la oscuridad.
 
"Así como el mago piensa que puede hacer llover, del mismo modo imagina que puede obligar al sol a brillar, apresurar su marcha o detenerla."

La rama dorada, James George Frazier.

De puro escapismo habíamos dejado a Gabriel como al nudo de un árbol al finalizar su encuentro con el villano Zarkan y salvar a su madre revelándose como el redentor de luz. Un trance que mostraba al protagonista retomando una posición prenatal tras ese su último acto de heroismo, ejemplar imagen de la circularidad que guionista y dibujante acertaron a representar en aquella última página del primer álbum mediante un encuadre en el que las viñetas prescindían de fondos y recuadros justamente para mostrar el cuerpo de Gabriel enroscándose y girando al ir hundiéndose cada vez más en el blanco de la plana recreada por la siempre impaciente y algo sobresaltada lectura de esta aventura mítica. ¡Esa gente sabe lo que se cuenta y dibuja!
El lector es rápido. También tenaz y atrevido. Lograr que se detenga y abra los ojos un poco más de lo que ya acostumbra ante la contemplación de unas expectativas cumplidas a voluntad y buen capricho no constituye por sí mismo un ejercicio narrativo sencillo, aunque afortunadamente Wellington Srbek y Abel Vasconcellos consigan que parezca justo lo contrario. No obstante el lector se siga negando a creer que toda esa continuada naturalidad sea conquistada de algún otro modo. Por ello no le extraña que la historia regrese donde él nunca estuvo, la habitación del hospital en la que Cristiane, novia de Gabriel, permanece en coma velada por sus padres y por la propia madre del protagonista.  Un pequeño detalle, por cierto, el de la reiterada presencia de la madre ante personajes durmientes, o caídos, que aquí el guionista utiliza para insistir en la condición embrionaria y la existencia de una infancia a la vez familiar y personal pero también mítica; en la que la historia de la familia del héroe es equivalente a la historia de la humanidad. Así, esta primera página nos plantea el misterio del paradero de Gabriel Nascimento dando continuidad al motivo simbólico por el cual fue arrollado, que, pronto sabremos con certeza, también se funda en un origen y una misión universales.
Apenas cuatro viñetas bastan para equiparar las aventuras de Gabriel a las de otros héroes o personajes míticos y a sus respectivas culturas. Nada parece extraño ahora y la elipsis se abandona sin disonancias entre lo que fue, es o será. La amazonia pasa a encarnar todo ese pasado de iniciaciones, narraciones petreas e historias antiquísimas, en el que se va a representar actualmente la iniciación del héroe Solar (Gabriel Nascimento):

"O MENINO NASCEU OUTRA VEZ PRA SER UM NOVO... PRA SER O GRANDE GUERREIRO IAURETE CORACIPOR!"

A los lectores españoles que todavía insistan tercamente en recordar que una vez existieron personajes con vocación de continuidad en la historieta española como el Gorka de Sergi San Julian y Carlos Portela no puede sorprenderles ver aquí hablar a un ave, ni que sea más grande que nuestros cuervos. Como el concilio animal de aquella serie (Gorka: El viento de Odei), los animales y sus reyes vigilan al hombre para llamarlo de hermano, o nieto, y tratarlo de primo, pero peor que esto pueda ser la socarronería con la que el urubu rey habla al sorprendido Gabriel. Los animales participan de lo divino, son bestias que no se esforzaron en escapar a su condición. Un hilo invisible con la vieja humanidad a la par que un peligro mortal para Gabriel.
Circularidad y repetición, oportunidad y peligro.
Como recién muerto que es, Gabriel reaparece sobre el ombligo que forma un claro en mitad de la selva, un espacio sagrado bajo el signo del punto central en mitad de un círculo a su vez duplicado monótono del planeo del urubu y su sombra alar que guiñada a guiñada desciende a saludar al "Homem-sol" cuello y patas extendidas agachando la cabeza para posarse en el sitial natural formado por un tocón. ¿Hombre sol? Como nuevo hombre que ha superado la muerte al ser capaz de volar sin dejar atrás su cuerpo, Gabriel es reconocido por esta ave fabulosa como una nueva encarnación del hombre primordial. Aquel que en tiempo antiguo robó el fuego accediendo a la inmortalidad y dejando en prenda una llama o luz a sus congéneres, el pueblo de los hombres. Una leyenda indígena que el guionista inserta sumando un nuevo nivel de narración al enmarcar con sencillez este mito indígena en una única página de este episodio (primero de los cuatro que completan el álbum); para la que el dibujante transforma el registro de su trazo ilustrando de manera más sintética y directa las figuras de los personajes míticos protagonistas de la leyenda que el urubu rey cuenta a Gabriel en una forma que el lector pueda reconocer como primitiva, tanto por sus líneas básicas, casi por entero verticales, algo más naturalista en la representación de su protagonista animal y más esquemática para aquellos personajes humanos, como por la preeminencia del aspecto descriptivo sobre el narrativo. Para lo cual se vuelven imprescindibles las cartelas con sus textos. Pero no sólo el trazo del dibujante se transforma al actuar el urubu rey como narrador en este breve paréntesis del relato principal, sino que Srbek cambia también la diagramación de la página, en un modo muy parecido al que diseñó para los tebeos infantiles de la colección Mitos recriados em quadrinhos, ocupando los márgenes con una orla además de cambiar la impresión de las calles a color negro, todo lo cual se suma a la vocación eminentemente descriptiva de esta pequeña historia aproximándola a la clase de evocación que puede suscitar un cuento ilustrado y acabar de diferenciarla así dentro de la propia historieta. Un ejemplo de la sencillez con que se puede llegar a tratar el espacio y el tiempo. 
Este singular encuentro con los hermanos mayores no deja de recordar a otros. Ya Castaneda pasó por aquí. Sus cuentos gozaron, y gozan aún, de una enorme popularidad.
Como en la obra de Castaneda, el humor inherente a estas iniciaciones que salen al encuentro del guerrero no deja de estar presente en la saga de Solar. Si anteriormente fue su devoto amigo Beto el devorador de tebeos superheroicos quien saludaba con agudezas y gracias cada nueva posibilidad que pudieran proporcionarle sus poderes a Gabriel, en Solar: O Caminho do Herói van a ser seres fabulosos y brujos quienes reanuden este papel de inhibidores de las reacciones más mecánicas y racionales del protagonista para que asuma sus recién adquiridos poderes y su nueva situación ante el mundo sin perder totalmente su condición humana. Nuestros hermanos sagrados pronto se dan al cuento, o mienten, sino todo esto de una sóla vez. Así actuaban antes las bestias y así seguirá ocurriendo en cada nueva reactualización de los estados paradisíacos (iniciales) de la humanidad cuando la comunicación entre hombres y animales no se había interrumpido aún. Sin embargo el paraíso guarda también sus desafíos, de ahí que la leyenda, cuento o relato ejemplar, del urubu rey a Gabriel acabe con una advertencia sobre un futuro enfrentamiento mutuo, justo antes de que el aroe Uiraçu se presente ante su hijo Gabriel.


El mito siempre es menos solemne que la realidad profana.

Pues bien, una vez afianzada la identidad del héroe con su tierra al ser depositado sobre ese claro en mitad de la amazonia, su filiación con la cultura indígena brasíleña quedará aún más de manifiesto al internarse Gabriel de la mano de su padre en el mundo cósmico bajo el cual madurará. Escenario iniciático y medio socio-cultural concurren aquí transversalmente como un manera de desarrollar la dualidad entre la sociedad moderna y el mundo arcaico de los mitos.
El mundo mágico que Uiraçu muestra al hijo retornado no deja de ser en todo momento tan real como la destrucción del suelo y la progresiva degradación de la floresta, haciendo evidente la idea de un desequilibrio universal por la inadecuada comprensión del fuego-luz que ha desarrollado el hombre moderno. Crisis que, lejos de solucionarse en un enfrentamiento violento con el "homem da cidade" o cualquiera de sus posibles representantes paradigmáticos, un gran industrial, una corporación, intereses financieros, etc., sólo puede ser sanado mediante cierta forma de vuelta a los orígenes. No ya por simple imitación de formas de vida remotas, sino por la elevación del ser humano hacia un modo de ser intemporal. De todos modos verdadero valor social e ideológico hacia el que se dirige el componente mesiánico que caracteriza el prototipo sobrenatural encarnado por Solar.
Claro que ese mensaje no es percibido por el protagonista de la aventura, y apenas el elusivo modo de expresarse de Uiraçu, a medio camino entre lo irónico y lo mordaz, ofrece una idea clara de la ideología y el pensamiento del autor Wellington Srbek. A la que tampoco debe ser ajeno Abel Vasconcellos como uno de los autores que fue del tebeo sobre los derechos de los animales O.R.L.A. - Liberdade Aos Animais.
Al tiempo que Gabriel avanza en su iniciación para reacondicionar el poso histórico e irreversible de su misión heroica otros acontecimientos hereditarios brotan anticipando la resolución final del conflicto entre las substancias irreconciliables y opuestas representadas por Solar y el profesor Zarkan. La mayor de cuyas revelaciones será cierto parentesco agnaticio entre el villano y el héroe. O la presencia expectante y despiadada de los tres soberanos, el "senhor dos ares", el "senhor das águas", y el "senhor das matas",  con la que se expone que el fuego del redentor de luz protagonista de la serie es el fuego de todos los mundos y no el fulgurante símbolo antropocéntrico a través de cuyo contraste se acostumbra a esencializar el mal dentro de los universos superheroicos. Estilizándose con ello más si cabe el mecanismo soteriológico al extenuarse y engordar la imagen de suelo consumido en la pasividad, el sufrimiento y la locura de Cristiane. Cuerpo blanquísimo prisionero de la negrura que no deja de recordar la morada infernal y el fuego oscuro devorador y a sus habitantes ciegos, así como al mecanismo de mortificación que precede a la unión de la luna y el sol. Pues uno de los efectos del proceso de ascesis y apartamiento respecto al mundo profano que experimenta Gabriel viene a ser la extinción de la concupiscencia, una nueva sensibilidad mediante la cual el elegido accede  al reconocimiento de la verdadera identidad de los individuos. Paradoja de la unión no mezclada de los verdaderos enamorados.


Esta imagen la escaneé yo mismo con mis manazas.

No mentiré si digo que experimento un calor agradable más allá de mis ojos con la conclusión de este primer ciclo de las aventuras de Solar. Al haber tenido la oportunidad de tocar estos tebeos aún inéditos en España, quizás me sienta un poco menos humano y más... ¡¡¡coleccionista!!! Un demonio acaparador. Un lector manchado, impío, cuyo destino post mortem no puede ser ni imaginado por otros aficionados al anisado historietístico.
A este lado del abismo la única oportunidad de salvación, no ya de mi cuerpo, sino del costal de mi cordura, será vivir para ver una edición española de esta serie. Visto eso podría reunirme con mi alma en cualquier nightclub de carretera.
Allí ya podríamos hablar a calzón quitado sobre el personaje, su singular constitución, el proceso de divinización a manos del chamán Uiraçu, etc..
Yo soltaría eso de que con este álbum se completa un primer recorrido de la rueda sulfúrica que nos ha llevado a descubrir que el profesor Zarkan no es un dios ni un príncipe tenebroso. Aunque como la maquinaria suicida y contrahecha dispuesta entre la luz y las tinieblas fantasea a llevar la iniciativa en el juego dualidades por el que, pese a todo, no se da una identidad absoluta con el bien o el mal. Siempre el inevitable deseo y su profecía.
La esperanza escatológica del sacerdote por revivir la consumación de los tiempos y a su último emisario puede ser o no real. El deseo y la profecía de unidad no pasan por sus manos, en cualquier caso. 

 http://www.maisquadrinhos.com.br/


domingo, 27 de septiembre de 2015

"Quando arribo a casa..." Diccionario terminológico de la historieta



Pantuflas, batín, regaliz y butaca.
Y, como poco, quince minutos al día los paso así de divertidamente haciendo brazo con el Dicionario terminológico de la historieta a la rebusca de palabros. Para babear con unos, como liánhuánhuá y pepín, o siniestrarse con otros, por lo general, términos arrastrados aún hoy en medio de las risas de toda aquella cultura pasada y remota que fue la literatura dibujada. Aunque precisamente por ser diccionario el Diccionario terminológico  de la historieta no pueda permitirse reírse de ellas.
Hay días para todo con un dicionario en las manos, y en manos velludas de un ecce mono aficionado encontrar (pág. 71) coffee-table book (1) puede dar oportunidad a delirantes búsquedas de tebeos cocinados al asiento de urinarios públicos, libros de historietas para mancos que podrían llamarse... No, parece que no existe nada parecido, por lo menos ninguna definición vocacional sobre esos productos. Aunque a veces dejo castigado en la cama a ese niño que buscaba picha-pene-pilila en su minidiccionario Vox ilustrado de segundo de E.G.B. diciéndole aquello de "En ocasiones me hago el muerto". Es entonces cuando de verdad me pierdo buscando la cartela, el cartucho y la didascalia, persigo rápidamente sus entradas en el diccionario: miro la definición de cada una así de reojo, y, ayudándome del limpio marcapáginas que regalan con cada ejemplar, revuelvo entre las distintas acepciones que muchas veces le hemos otorgado equivocadamente a algunas de estas palabras. ¡Qué escalofrío descubrir que alguien encerró un gato negro tras esa pared!
Y no, no habrán poliésters (2). El diccionario hay que pagarlo. Menos yo, que soy afiliado mutualista sustanciero de esa la Asociación Cultural Tebeosfera y me lo mandaron gratis. Por santo, por guapo y por... por ser socio y cumplir con el pago de la cuota anual, para que decir otra cosa cuando se trata de un diccionario. Un libro como neutro (o científico) con el que sería abominable identificarse del modo en que a veces los lectores aficionados a la hierba del cOmic hacemos con un tal crítico, tal divulgador o tanto comentarista, incluso con una teoría, una moda, una forma de ver las cosas y así. Sin que la pobre moda ni los pobres críticos seguramente nos lo pidieran. Un diccionario es para gastarlo útilmente. La diversión llega sólo después de lacrarse a toses y mocos con las relaciones entre los términos a la vez que se accede al conocimiento de su coexistencia en distintos campos relativos a la producción y creación de historietas donde pueden ser empleados con diferentes sentidos, en ocasiones más estrictos o acotados, aunque otras veces más vulgares, pero en definitiva superpuestos de un modo tormentoso que necesita de cierta clarificación para conseguir asegurar su correcta identificación y uso. Como muestra el Diccionario terminológico de la historieta.
Hasta ahora yo me he dedicado a rumiar palabras como monografía, género, formato, paginación, foliación, y como cien más de las que tienen una importancia básica para la catalogación del querido ungüento ojigráfico. Ya sobre el perfume y los aromas han caído otras como plana y plancha, al parecer la segunda tiene más peso, y la primera ni se puede pesar. Consulte cada uno su ejemplar de este diccionario.



Distribuidas ordinariamente según el A, B, C de cualquier diccionario, con la primera y última entrada en la esquina superior de las páginas pares e impares, como no podía ser de otra manera en un diccionario sobre el medio historietístico se han seleccionado series de imágenes tomadas de entre lo mejor que han dibujado los mejores mediante las que ilustrar algunos de los conceptos. De ese modo una famosísima secuencia de la historieta Master race de B. Krigstein (pág. 294) ilustra políptico (3); otra muestra perteneciente al Nick Fury, agent of SHIELD de Jim Steranko (pág. 353) hace lo propio con spread page (4); Private eye, de Brian K. Vauhgham y Marcos Martín, con onomatopeya; Bill Watterson y Calvin and Hobbes para montaje rítmico. Y muchísimas más. Como ya dije, los muy adictos gozarán acuartelándose bajo las líneas isoglosas de la jerga comiquera actual y pasada de acudir a las entradas para cuadernillo y cuaderno, comic book y cómic y comix, tebeo y novela gráfica. Que para nuevos primates recién llegados al banal consumo podrán no ser especialmente emocionantes, pero para el eréctil ecce mono historietensis constituyen una revolución brusca y dialectal de lo más cachondona. Aunque, ya lo advertí también, un diccionario no esté en este mundo para eso: estos mamotretos eméritos esenciales no orientan el pensamiento, sino que a partir del cotejo de los conceptos que han sido de uso nos auxilian marcando la dirección de sus imbricaciones en determinados puntos más o menos estables a la vez que señalan incluso sus contradicciones. Yo, como buen españoleto amante desaprendedor de la madre lengua franca del universo, las cosas del inglés, gozo de forma suicida con todas las palabras que hemos heredado de los indios de los USA no siempre de forma totalmente justificada. Más allá de etiquetas editoriales como ómnibus o el integral francés, que los editores hacen muy bien en utilizar abaneándolas como pañuelos de seda ante el público consumidor, me han interesado otras como merchandising, al haber estado utilizando durante toda la vida mercadeo por ser incapaz de escribir "Sieinkevísch" de forma correcta. Me dejo el flashback, que a estas alturas debería acentuarse.
Los usos que en privado se le den a este el diccionario de la ACyT Ediciones pueden ser más o menos inconfesables. Supongo yo que una de las formas de rentabilidad más inmediata será echarle el anzuelo a las entradas (incontables ellas) que refieren el lenguaje de la historieta, y, de un modo particular, las técnicas artísticas empleadas por los creadores, los términos técnicos relativos a la edición y los conceptos narrativos. Yo recomiento su compra y su abuso generalizado, sobre todo a los comunicadores y a todos aquellos que aman el género (5).

Por aquí carretera a la ficha técnica del glosarium de la historietitis, e intrucciones para su compra:

http://www.tebeosfera.com/documentos/entregas/diccionario_terminologico_de_la_historieta_acyt_2015.html

http://www.tebeosfera.com/ediciones/

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1 Coffee-table book

Expresión aplicada a libros de grandes dimensiones y diseño exquisito en los que se plantea la edición como un fin en sí misma
Esta expresión metafórica inglesa alusiva a un impreso de gran tamaño, en realidad sirve para distinguir ediciones de cómics en las que tanta importancia tiene la forma (la cuidada presentación y la calidad de edición) como el contenido, como ejemplifica la colección ACME NOVELTY LIBRARY.

2  Poliésters

Bueno, vale, puede que yo sea el único que dice poliésters en vez de spoilers. Pero casi cuela, ¿o no?

 3 Políptico

Composición dibujada en la que se repite un mismo motivo varias veces con intención de generar una sensación de ubicuidad, de aglomeración (de recuerdos, por ejemplo) o de ralentí en el relato historietístico.

4 Spread page

En inglés, despliegue de dos páginas consecutivas que actúan narrativamente como una sola, porque en ese espacio se reparte la acción desarrollada en una o varias secuencias o viñetas.
Se trata de un tipo de desglose que sirve para acentuar el dramatismo de una acción o para mostrar una panorámica o un gran plano general si así lo exige el guión. Por no ser tan habitual en la industria europea de historietas, no suele utilizarse el término en español, ni siquiera su traducción: página desplegable o doble página.
Este anglicismo escrito spread-page se usa como adjetivo.

5 Género

Algún día tengo que ponerme a quemar papeleras, o algo. Los amantes del género... ¡¡¡el género!!! 

martes, 22 de septiembre de 2015

No sin mi Churro: Y tú tampoco sin uno.


Casi como churros, ya por su cuarto número (y asomando el quinto este mismo mes), la revista El churro ilustrado ha sido lo mejor del actual curso tebeístico para mí. Series como Las aventuras de España o El alcalde Vicente, los diablos de Fritz y las caricaturas de Monsalvett, han hecho del 2015 un año más tacañón que tacaño.

Verdaderos pícaros, astutos sátiros, José Orcajo, Pepe Macías, Fritz y Luis Conde Martín se armaron con espumaderas y aceite y azucar bastante como para dar a la churrera de Panini España una revista satírica de periodicidad bimestral más parecida a una porra por sus crujientes sesenta y cuatro páginas rellenas con un poco de todo lo bueno que es capaz de dar el humor impreso: chistes gráficos, tiras e historietas, ilustraciones cómicas, caricaturas, cuentos humorísticos, jocosas noticias ficticias y artículos de humor. De humor, en general, diría uno, "dentro de lo que cabe". Así, el político, el chorizo, el curita y el borbón, pero también todos los otros actores que en sociedad hacen la región churrera española en esa balsa de aceite que es el mundo con sus buñuelos extranjeros, son volteados por los colaboradores de la revista, y, luego, también a palos por los lectores que tenemos el gusto de comprarla y leerla cada dos meses.
Cual publicación exquisita de sartén que se sirve en quioscos, aunque no únicamente, pues hay quien la ha visto en algunas librerías para la fritura historietil, se entrega enlomada y encolada con destaque en portada para un tema o asunto, y a modo de título en el lomo para cada número, que pasa por ser motivo de un dossier de unas 14 a 20 páginas de extensión en el que colaboran los principales autores de El churro. Si bien la presentación de esta publicación corre a cargo de su propia mascota, un churro o porra al que se ha visto tomar el sol en la playa y un chocolate caliente en la barra de algún bar, protagonista asimismo del chiste que realizan Pepe Macías y Francisco para la segunda de cubiertas en cada número junto al sumario de contenidos. Al que sigue en su primera página un editorial firmado por el Churrero Mayor (¿quién sabe quién?) más un chiste de Fritz. Secciones fijas como la del dibujante Sir Cámara o el humorista cubano Martirena, tituladas Abre fácil y desde Cuba con humor, respectivamente, suelen preceder a este dossier principal, pero el cortado churrero de las distintas secciones y la estructura y presentación de la revista resultan fácilmente reconocibles de un número al siguiente, de forma que el lector puede encontrar primero, de desearlo así, aquel apartado que más le interese y prefiera buscar y leer antes que ningún otro. Al igual que las cabeceras de las series de historieta o las ilustraciones distintivas y logotipos para las secciones textuales, una de ellas, mi favorita, la ilustración de Alberto Albarrán que acompaña el título de la sección "A MÍ me suena" donde vierte sus ácidos artículos de opinante comentarista Carlos Tena: nada más que un ingenioso carro blindado azul cuya torreta ha sido sustituida por una trompeta. Esta identificación cobra mayor importancia en todas aquellas páginas que conforman el dossier, bien con artículos, bien con historietas o composiciones de humor gráfico, como chistes de doble viñeta, fotocomposiones, etc., siempre encabezadas en la esquina superior derecha o izquierda, según su ubicación en página par o impar, por una banda o canto diagonal en forma de nimbo que encierra sobrepuesto el título temático del dossier. Una esmerada labor la del diseño de las páginas interiores que destaca (creo yo) por su sencillez, sin vueltas, gracias a la que tras cuatro números sólo ha sido preciso llevar a cabo algunos pequeñas modificaciones en el diseño de ciertos apartados, retoques mínimos como pueden ser el cambio de la ilustración editorial que encabeza dos de las tres páginas correspondientes a la sección Se nos quedaba en el tintero. O el añadido de la tilde del título de la sección de humor gráfico con los chistes de la dupla Macías y Monsalvett Onanismos Meníngeos, olvidada en sus primeras entregas.
Únicamente el logotipo de "Cara y Cruz", sección con impunes artículos humorísticos de Juan José Tellez, llegó a confundirme debido al tamaño minúsculo hasta el exceso de una conjunción cuya presencia no descubrí hasta el número de mayo. Siendo mi cabecera favorita la de la serie "Las aventuras de España", aunque sólo un pasito por delante de los logotipos de las secciones "Madrigal es colosal" y "El extraño periplo del viajero Lucas de Andrade".   
Pero el cristal que más elogios y mayores opiniones ha descerrajado sobre la publicación es el de las secciones sobre humor gráfico. Aquellas en las que se entrevista a algún dibujante o simplemente se recuerda su trayectoria e importancia, hasta ahora a cargo siempre de los churreros José Orcajo y Luis Conde Martín. A las que se sumó para el número de Julio la suerte de la reseña de publicaciones teóricas: Manuel Barrero sobre el libro de Antonio Laguna Platero CARCELLER El éxito trágico del editor de LA TRACA (El Nadir), y el único y capital Diccionario terminológico de la historieta (ACyT Ediciones), de Manuel Barrero. Bautizados como minidossieres y con el común destaque en portada se ubican en la parte central de la revista, con un texto más o menos extenso a modo de presentación del autor al que sigue una pequeña entrevista. Son los minidossieres, seguramente, lo que muchos lectores ojeen primero al comprar su Churro, cuatro páginas centrales ilustradas mediante muestras de las obras y libros del autor al que se dedican. Si bien de un modo general cada entrega puede diferenciarse de un número a otro en atención a lo extenso de la trayectoria del dibujante o a su actualidad, así, por ejemplo, para el número dos (correspondiente a mayo de 2015) el minidossier consistió simplemente en una entrevista al dibujante Miguel Brieva con motivo de la publicación de su tebeo Lo que me está pasando (Reservoir Books), más una columna vertical en su tercera y última página dedicada a perfilar de forma escueta la biografía de este autor a la vez que se presentaba su tebeografía particular. En el número uno, con Máximo, y ante la imposibilidad de entrevistar al humorista por su fallecimiento justo el año anterior, Luis Conde entregaba el artículo titulado "Máximo y yo" que complementaría a la presentación de José Orcajo "El humorista áulico". A Vázquez de Sola y Forges se dedicó esta sección en los números cero y tres, respectivamente, mostrando la que tal vez constituya la composición más habitual para los minidossieres, con presentación y entrevista, aunque el dedicado a Forges no incluyese una caricatura del autor dibujada por Orcajo como las que encabezaban los minidossieres de Vázquez de Sola y Máximo. La caída de los churros futuros nos dirá si al igual que Miguel Brieva los próximos dibujantes en activo que sean entrevistados con el pretexto de la salida de alguna obra, tebeo, reedición, libro recopilatorio o antología, se ocuparán también de ilustrar la portada correspondiente a ese número.
La segunda sección dedicada a la historia del humor gráfico y el reconocimiento de sus autores es la titulada El olimpillo de los humoristas... gráficos servida por el "amanuense del humor gráfico español" Luis Conde Martín. Por la que han marchado Perich, Oski y Olmo, en este orden y para los número uno, dos y tres, siendo presentada tras el número cero bajo el siguiente preámbulo e intenciones:

"Proponemos esta sección hagiográfica sobre los creadores del humor gráfico español y acaso iberoamericano, por los constantes intercambios en publicaciones de ambos lados del Atlántico, en un afán de evocar autores extraviados en la memoria colectiva y que merecen figurar aquí, como relevantes y referentes inolvidables."

Están para mojar y no necesitan ni anís:


Las aventuras de España, por Mart.

Serie que hasta hoy ha entregado tres historietas más una tira y dos viñetas de humor gráfico, siempre con página propia, haciendo aparición en los cuatro primeros números de El churro. Por lo que pinta que se tratará de una sección fija de esta publicación, ¡si no la compra el Spielberg!
En Las aventuras de España la protagonista no es otra que esa métrica porción de tierra que con José Mariano Aznar aprendimos a llamar España, ya sin los huevos de las Canarias ni los juanetes Ceuta y Melilla. Que serían feos de dibujar. Pero el mismo mapa que dibujábamos de niños, e igual o más ingenua esta España que aquellos dibujos de las clases de ciencias sociales se presenta ante la urna electoral para votar otra vez (¡otra vez!) al hombre que le pega de guantazos doméstico-nacionales. España vota a Mariano, agresor doméstico, en la historieta publicada en el  Churro de mayo; recibe una propinilla de mamá Merkel en el Churro de marzo; y es salvada por Aguirre Terminator condesa de Bornos y Murillo por el mes de julio.
En enero tuvo que hacer de todo...


Pincha para agrandar el estreno (El churro ilustrado núm. 0).


El alcalde Vicente, por Macías (guión) y Monsalvett (dibujos).

Nos cae encima una serie de historietas con alcalde corrupto, además de "Necesario y contingente", que a base de cohechos se ha hecho con dos páginas por número. Otro que pinta a fijo.
Aunque seguramente la realidad acabe superando a la ficción, pocos ganarán en cara dura y sadismo al Alcalde Vicente. Sólo quienes le votan, si acaso. Ni los guiones ni los dibujos necesitan metáforas visuales, pero es igual de corrosivo que Las aventuras de España.

Alex Romero (guionista, escritor).

Parece que estamos ante un típico caso de carne de redacción, Alex Romero se ocupa del cuerpo principal que en forma de texto conforma el Suplemento cultural y vitamínico así como de otros escritos del mismo estilo y del guión de las tiras para Nuestros amigos los psicópatas.

Nuestros amigos los psicópatas, Alex Romero (guión) y El Bute (dibujos).

Serie de tiras numeradas que se viene publicando desde el número cero a razón de tres por entrega, con las que A. Romero y El Bute enciclopedian los mejores y más irracionalmente escandalosos especímenes que la normalidad española nos entrega en forma de espectáculo cotidiano: Aznar, alguno de los cantantes más conspícuos y cargantes (por Loquillo lo conoceréis), el aglutinante humano para todo lo intelectectual en las mañanas por la tele que llaman Marilo Montero, y el siempre cubano... ¡humano!, Willie Toledo.
Formato horizontal, en color, con tres viñetas por tira. Simples y directas, se sobreviven en el conocimiento de la referencia real y descarnada de los hechos caricaturizados.

Suplemento cultural y vitamínico, (varios).

Aunque empezó contando con dos páginas se redujó a una a partir de su segunda entrega, el cuerpo principal lo compone el texto humorístico de Alex Romero acompañado de una ilustración o algún chiste gráfico de distinta autoría. La sección viene a completarse con una tira de la serie de Mart harte. Excelente y muda, que tendría cabida en cualquier tipo de publicación y está dedicada, por supuesto, al mundo del (h)arte y su divertida falta de sentido.
Colosal A. Romero a la hora de remedar la elección de las lecturas veraniegas, "Cómo elegir un libro para (no) leer este verano", o en sus recensiones en corto de los últimos libros de Fernando Sánchez Dragó y José Bono, La canción de Roldán: crimen y castigo, y Diario de un ministro, así como al resumir la recepción del público de la película de Clint Eastwood El francotirador.

El extraño periplo del viajero Lucas de Andrade, por Macías y Monsalvett.

Otra sección con méritos como para eternizarse en medio de los gozos y aleluyas de este lector. Cuentos hilarantes para la sonrisa servidos epistolarmente a golpe de "sobre y sello" que escribe Pepe Macías para acercar al lector la vida del explorador decimonónico soriano Lucas de Andrade y sus exploraciones y vivencias africanas entre la tribu de los herminios. Ilustra Monsalvett. Cuidada composición de textos e ilustraciones.
Una novedad en cuanto a lo que hoy se suele servir en las publicaciones satíricas. Ojalá se extienda de nuevo esta antañona tradición.

Presentación de la serie (El churro ilustrado núm. 1).



Hasta aquí el anís, vamos ahora con el vasito de agua:

Como extinguir la relación de todo el consumible que me agrada me llevaría a derrochar toneladas de ripios y demasiado tiempo, además de que este es el blog de un lector aficionado y no una catequesis, pasaré a comentar lo poco que se publica en El churro ilustrado que no le va a mí animo ni se acaba de incrustar en mi sesera.
Le tengo cierta tirria al tipo de ilustración cómica de supuesta raíz naifótica que practica aquí Alberto Casado, en su sección Necesitan un abrazo. Que será muy moderno, pero creo que por lo mismo insustancial. Y no llega la mayoría de las veces ni a rozar el larguero del chiste gráfico, a pesar, eso sí, del diseño cuidadito me entretengo con el diminutivo— por el que se simula que las ilustracioncillass forman parte de la paginilla de un blocillo. Colosal. En fin, existe un arsenal de libros de este estilo.
Paciencia y tipex, que paso a tirar los tres siguientes vasos de agua.
Harca puede ser genial cuando se regala con una viñeta aislada y sin recuadro. Por lo común se muestra enorme en la composición de sus ilustraciones a la hora de acompañar algún texto, incluso en las más sencillas. Así que alguien tendría que explicar qué ocurre a veces con su sección, tan pronto ocurrente y capaz de saciar satíricamente la mirada como vuelta ínsipida; sucede en el número dos, ¿era un amago de historieta?
Mejor una página con un único chiste gráfico de Harca que dos dobles y una viñeta o una viñeta y dos dobles de doble chiste con hielo. Yo me mareé con el Harca lo ve así de aquel mes. 
Los Moñigotes de Alex Fito tampoco me entran. Ya he quedado fatal al admitir que algo dibujado por este autor no me gusta, así que puedo pasar sin añadir comentario alguno sobre su sección. ¡Lo he logrado!
Lo del Wyoming, que coló un texto en el Churro número cero. Sin necesitarlo. Porque ya cuenta con una parada en la tele para vender lo que quiera.
Y aunque el hombre esté mayor, como dice siempre para dotar de empaque sus opiniones sobre cualquier cosa que le pregunten, y sea muy simpático, buena persona, ecologista, solidario, pacifista y pelma, sólo tiene un pase como argumentista. Oficio muy limitado dentro del campo de la historieta y el humor gráfico, pero en el que Wyoming y sus batallitas pueden rendir buenos beneficios, tal y como demostró el dibujante Oriol Malet en el tebeo Off the Record (Jot Down Books, 2014) al adaptar a la historieta una de las batallitas del comunicador.
Le reconozco el gancho a Wyoming como caricatura. De hecho, si fuese multimillonario y editor, compraría los derechos sobre su figura dibujada para lanzar un no parar de líneas de tebeos y series de historietas como los que solían publicarse hace la tira con las aventuras de Roy Rogers, Hopalong Cassidy, Rocky Lane. O el famoso Rin-tin-tín, que aunque no llevase pistoleras también disparaba lo suyo de cactus en cactus.

"¡Al menos compra el número de mayo!" (Que fue el 2.)



Sólo me resta recomendar la compra de un Churro de prueba. Uno que de no agradar lo suficiente como para decidirse a seguir la dieta churrera pueda servir como modesta gratificación moral al coleccionista de toda la vida.
Puesto que escoger el número cero sería la opción lógica, sobre todo por la inclusión de un resumen caricatural satírico con lo mejor del año 2014 (crisis borbónicas incluidas), prefiero llamar la atención sobre el número dos. Donde el lector encontrará un poco de Alá, un poco de Esperanza Aguirre, dosis bien medidas de tradición milenaria y taurina, un trozo de lo de Pablo Iglesias, golpes de antidisturbios con escudo y garrote a porrillo, los Rajoys... Incluyendo además el "Tributo churrero e ilustrado a Moncho Alpuente" que se anuncia en la misma portada de mayo.
Nada más y mucho que cuatro páginas dedicadas al escritor y colaborador de este Churro fallecido al poco de iniciar la revista su andadura. A la que cuando menos pudo entregar, junto a algunos otros escritos, la sección titulada FOE Folletín Oficial del Estado que retomó Luis Conde en el numero cuya compra estoy tratando de apadrinar. Sólo moralmente, ¡ojo! Que no soy ninguna Caja de ahorros.
De entre los varios textos y muestras de humor gráfico que le dedican a su compañero la mejor puede ser el artículo de Tonino Guitián, "Rebeldía", que ilustra y refunde Joaquín Aldeguer con su caricatura para ese mismo texto:

Caricatura de Moncho Alpuente por Joaquín Aldeguer (núm. 2).


Pues dicho queda, todos a pasar por la churrería-quiosco del barrio.
No hagáis, en cualquier caso, como este otro tío al que caricaturizó DIMITRI en el número 1 de la revista:



lunes, 31 de agosto de 2015

Y lo mejor está por llegar: Solar (The Tebeo 1)

La contracubierta de este tebeo describe la historia como la presentación de "Gabriel Nascimento, um jovem que levava uma vida comum, até o dia em que descobriu possuir incríveis poderes". Esto es lo que prueba la ilustración de portada en la que el protagonista de la obra retoma una escenografía prototípica difícilmente desconocida para los lectores de historietas: el hombre suspendido en los cielos, el hombre que vuela.
Y echando un vistazo a la cubierta puede parecer que quizás a Gabriel Nascimento sólo le haría falta un llamativo traje que hiciera juego con su capacidad para volar. Sin embargo, en el prólogo a la obra escrito por el creador y guionista del personaje leemos: "um herói cultural com poderes xamanísticos", poco más que la promesa de una iniciación heroica construida a partir de experiencias extáticas que servirían de base para esos "incríveis poderes". Lo cual no es suficiente para descartar que no nos encontremos ante un personaje superheroico, la adaptación de un mito, o una mitologización de los superhéroes.
Con todo, la cubierta logra remitir a un referente, comunica un sentido, y, quizás, provoca la emoción que funda y motiva todo buen mitologema de bolsillo. Su diseño constituye pues el primer gran acierto de este tebeo brasileño. Basta con mirar un poco de cerca cualquier tebeo para comprobar como las buenas cubiertas están orientadas a distanciarse del mundo a la vez que a incitar a la liberación  errante de un par de páginas de las que puede depender la derrota del recreador de culturas. Cumple así esta portada la misión apostólica que señala el carácter extraño del objeto respecto al día a día del lector alejándose de las fiebres recopilatorias del mercado de la historieta, hoy como siempre,  tendente a restringir la labor del editor de estos productos a las labores de adaptación de sus contenidos a criterios, implíctos y explícitos, como el número de páginas o el resto de todas las otras virtudes consumibles  que dejan de lado la fidelidad de la obra respecto a un contenido dependiente de la ilustración y el diseño de portada; si acaso se desvía esta mediante la inclusión de frases brillantes escritas por autores distintos a los que ahí escriben, dibujan, crean. Cuyos nombres se comercializan a través de prólogos, textos de solapas, y demás, impidiendo que el lector imagine, como debería ocurrir ante la portada de un tebeo, las relaciones y el reconocimiento general de los elementos aportados, como son: identificación de modelos previos o posteriores, rasgos de estilo, y posibles alusiones e intenciones, que, en resumen, permiten construir una interpretación. Operaciones que el lector puede o no asumir conscientemente, pero que autores y editores tienen siempre presentes más allá de la estética o funcionalidad de un formato, la elección de un logotipo, etc..
Afortunadamente Solar. História de origem toma el modelo del álbum en rústica, aunque aguantaría el cartoné y hasta una encuadernación en espiral con un lazo rojo.  Al fin, es probable que el único ser obstinadamente preocupado por el formato a la hora de pesar historietas sea el librero. Lejos de sus manos sobra espacio en este álbum para que el lector pueda ver proyectarse al joven protagonista volando desde el sol igual que el punto central del círculo con el que se ha diseñado parte del título.
Resulta excelente la portada para recibir al lector ya por su ingeniosa y divertida manera de personalizar un símbolo alquímico en una estampa casi folclórica, embebida en su recepción por el dominante marchamo superheroico. Por su composición según el ritual procesado en muchos viejos tebeos. O por lo bien que ha sabido perfilar aquí el dibujante las cejas de Gabriel Nascimento hacia fuera del rostro aportando a la llama caprichosa del cabello la arrogancia de una fisonomía al servicio de la luz que parece anteponer las facciones interiores al propio rostro en cuanto tal. Quizás, de modo muy particular, por presentar el cuerpo del protagonista heroico como un eje separador: allá las nubes, aquí el lector, que se diviniza mientras sostiene el tebeo en sus manos y recibe al héroe.  
No importa que se trate de una historieta brasileña, mercado tan poco frecuentado entre lectores y editores españoles, el reconocimiento del motivo de portada resulta universal. Vuelve significativa la obra para el lector a pesar de que este no cuente con otra referencia sobre el personaje que la que pudiera haber conseguido gracias a la enciclopedia Del tebeo al manga, justo con la entrega dedicada a El cuaderno popular: viñetas de género, en la que de forma tan acertada y sintética se historió la génesis de esta obra del guionista y editor Wellington Srbek. Al menos la que fue su anterior encarnadura, otro dibujante, otros formatos, y, tal vez, un Srbek algo distinto al de hoy.
Y sin embargo ni la más espléndidamente adornada valorización de la figura del héroe cultural y la mentalidad primitiva, los antagonismos y la dualidad en los mitos, etc., pueden evitar que por virtud de la proyección de la experiencia social los lectores rebauticemos como superhéroe a este personaje creado por Srbek en 1994. Podría haber ocurrido lo mismo en cualquier parte del mundo. Pues su historia es compleja, y en su ya larga trayectoria se presentan tantos diferentes argumentos y temas que casi se podrían clasificar en forma de estratos según las similitudes y diferencias entre unos y otros; aunque fuese imposible averiguar si son más importantes las primeras que las segundas en la constitución general del personaje, o de la serie, podría resultar significativo enfrentar la versión original publicada entre 1996 y 1997 a la posterior de 2009 y examinar después esta reformulación lanzada durante el último año. Algo que sólo será posible tras la lectura de la segunda parte, Solar. O Caminho do Herói, con la que finaliza esta versión definitiva de la saga de Solar a la que todavía no he podido doblarle el lomo.
Por el momento el pinchibloguero tiene que conformarse ofertando a precio de saldo una disgresión sobre las razones que han podido llevar a calificar a Solar como superhéroe. (De puro relleno será importante.)

¿Son los superhéroes algo más que licencias comerciales?

Al igual que el altruismo de sus protagonistas  —participen o no del recalcitrante cinismo inoculado desde finales de los años setenta—, la importancia del origen y la idea de una sucesión cíclica de individuos extraordinarios son algunos de los rasgos característicos de los universos superheroicos. Mundos poseedores de una historia propia analizada e interpretada a veces por los mismos personajes que la alimentan en un proceso de digestión paradigmático por el cual los superhéroes encuentran antepasados, modelos, ejemplos, e, incluso, objetos y lugares fuente de veneración que otorgan una continuidad a sus historias. Todo un conjunto de relatos contenidos en el interior de otros relatos que se proyectan hacia atrás en el tiempo, o incluso en el futuro, pero siempre con héroes cada vez más divinos. Asociados a una mitología cuya creatividad se equilibra en el éxito o el fracaso comercial de elementos en constante reinterpretación, que en buena medida debe ser producto tanto de su adscripción a un mercado de consumo masivo como al contexto personal de sus creadores y lectores.
La obra del guionista Kurt Busiek puede encontrarse en la cima de estos intereses, cualquier lector de historietas que aborde series como Astro City, Siempre Vengadores o Marvels aprecia la capacidad de mitologización de los superhéroes en la mezcla de referencias históricas, culturales, y también simbólicas.
En el ámbito creativo el género superheroico se ha mostrado además como uno de los productos editoriales más alterables y versátiles. Primero en la escalada de calcos o préstamos que estrechamente relacionan a unos personajes con otros, y después,  sino al mismo tiempo, por su capacidad para recortarse de forma casi insensible contra otros géneros por medio tanto de innovaciones como de pérdidas. Quizás no con la misma rapidez y en el corto período de tiempo que la lista más común y recalcitrante de hitos historietísticos nos hace a veces presumir, pero hoy una sociedad de guionistas y dibujantes de toda nacionalidad divierten a los lectores demostrándoles que no existe elemento lo bastante extraño o marginal con el que no pueda entrelazarse este género. Aunque tal vez se trate, en definitiva, de que ha dejado de ser necesario leer tebeos de superhéroes, incluso el hecho mismo de leer cualquier clase de historietas, bastan las películas, las licencias y marcas, para garantizar que cualquiera pueda acceder al reconocimiento del modelo. Como si expectativas, convenciones formales y temáticas fuesen una cuestión de intensidad y los procedimientos narrativos simples estrategias discursivas adaptables a cualquier otro modelo. De esa forma, aun cuando las referencias a los estudios de Joseph Campbell resultan sorprendentemente abundantes entre comentaristas, divulgadores y aficionados a la historieta superheroica, puede no quedar clara la distinción entre superhéroes y héroes. Lo cual va a resultar muy efectivo, a la par que conveniente, para hacer gravitar alrededor del primero a cualquier personaje encapuchado, y, también, claro, cualquier historia que participe de elementos que sobrepasen las capacidades humanas.
Por lo que se refiere a Solar, dicha confusión entre héroes y superhéroes se ha venido prolongando desde que se publicó por primera vez en 1996 hasta su actual y definitiva versión. Ni siquiera la declaración de las fuentes que inspiraron su serie parecen haber servido de ayuda, puede que por tratarse de una racionalización excesiva sobre el origen del personaje:

"[...] A idea de criar um super-herói me "atingiu como um raio". Mas que herói, ou melhor, por que criar outro herói? [...] Qual era, então a idéia inicial? Criar um personagem que possuísse uma originalidade nacional, que não fosse uma mera cópia dos heróis das HQ's norteamericanas. A partir daí o universo conspirou ao meu favor. Quase simultaneamente tivem acesso às quatro bases fundamentais de Solar.
Primeiro, um professor de filosofía, Romero Freitas, indicou um trabalho sobre os conceitos de Apolíneo e Dionisíaco do pensador alemão Friedrich Niezsche. Mas que estudar para a apresentação do trabalho, eu utilizei esses conceitos para interpretar os heróis dos quadrinhos e caracterizar o personagem que pretendia criar.
Em seguida, tive acesso às histórias do Montro do Pântano escritas por Alan Moore. Confesso que foi um "choque". Moore conseguiu conciliar terror, suspense, literatura e mitología, tudo com um incrível senso de narrativa. Ele me mostrou que era possível introduzir no universo dos super-heróis elementos como magia, misticismo e mitología. [...]
Eu queria criar um herói brasileiro, mas não conseguia conceber uma história com ação e suspense que passasse em BH. Na época ganhei uma HQ chamada A Falta de Educação em Brasil, criada por Nilson. Levei outro choque. [...]
Faltava ainda um elemento que marcasse a identidade do personagem em relação aos outros heróis. Como Gilgamesh, Hércules ou Super-Homem, o personagem que eu estava criando era um heroi apolíneo, um herói solar. O que determina seu "lugar no mundo", o porquê deles serem especiais e sua origem. Portanto, era preciso dar uma origem para meu herói, e foi ahí que apareceu Maíra, de Darcy Ribeiro."(1)

Wellington Srbek trazó un cuadro creo que deliberadamente detallado de sus influencias en este prólogo al recopilatorio que recogió los siete cuadernos de la serie original, autores, obras y personajes que de todas maneras ya se podían rastrear a través de los títulos de los libros y tebeos entrevistos como cita u homenaje en  algunas de las viñetas. O incluso sirviendo a su vez para caracterizar en su fisonomía a más de un personaje, como fue el caso del guionista británico Alan Moore. Todo lo cual facilitaría que muchos lectores confundieran el tema principal de la obra y la dinámica narrativa del protagonista con las temáticas que la saga podía abordar, entre las que se encontraba una reflexión sobre los superhéroes. Aunque la inclusión de toda referencia a este género no fuese sino una manera de generar puntos de conflicto que desembocaran en la carga mítica del relato, así como un modo de ir ampliando progresivamente las significaciones sobre esta materia.
Sin duda era algo que debía haber sido previsto por  Srbek, y así parece apreciarlo al poco de acabar la primera parte de la serie al comparar sus influencias con los ingredientes de un "caldeirão quadrinístico" (puchero historietístico) en aquel mismo prólogo. Cualquier lector de la época por cuyas manos hubiesen pasado antes los tebeos correspondientes a las etapas de Alan Moore y Grant Morrison en Swamp thing y Animal man pudo disfrutar con la manera en que ciertos elementos y recursos eran retomados u homenajeados con habilidad por unos compatriotas brasileños. De lo que son reflejo las cartas enviadas a la sección de correo de la revista de historietas Caliban que dio continuidad a la historia.
Aun cuando no se pretenda ahora sino resumir la trayectoria (auto)editorial del personaje para presentar el primero de los dos álbumes de que consta la nueva reformulación de esta saga (2) , debe precisarse que la idea de que Solar es otro superhéroe brasileño caló entonces de tal manera que hasta la versión lanzada en 2009, carente de referencias, clichés o recursos concomitantes al género superheroico, fue para muchos el regresó de un superhéroe brasileño.
Así quedó plasmado en los comentarios y recensiones tanto en periódicos y prensa especializada como en internet, ya por críticos o por lectores aficionados, todos lo bastante versátiles para manejar una idea y la otra desde la misma máscara común, idiosincrásica y colectiva, del lector entendido a veces sabio pero siempre demasiado sagaz que arrincona aquella referencia para él menos interesante por accesoria y contingente. —Que confunde, como ocurre en España, participación con imitación o adaptación con versión.— Si en 1996 el dibujante Nilson remachaba uno de los cuadernos de la primera parte de la serie original con un artículo sobre la diferencia entre estereotipos y arquetipos, y, mucho más tarde, ya en el año 2009, el mismo creador del personaje lo presentaba como "o surgimento de um herói cultural, numa aventura iniciática com ação, elementos da vida real, referenciais históricos e simbología mítica", fueron sus lectores quienes a partir de ese momento establecieron la tendencia a utilizar el resumen de estas ideas como pudiera hacerse con un lema comercial. Una marca registrada que viniera a indicar la transgresión y sus efectos sobre el modelo superheroico, HÉROE CULTURAL, pero una marca afortunada más allá de escrúpulos comerciales o artísticos. Pues ofrece acceso a los temas y estilos seleccionados por el creador a partir de ideas, modas e inclinaciones que los lectores experimentan como el código de realismo y verosimilitud a partir del cual confirmar la referencialidad de los motivos simbólicos, religiosos y míticos a los que se abre la saga de Solar. Así, para el lector de historietas, o ya para el no lector, la atribución del vuelo como característica definitoria de este personaje quedaba asociada a una de las acciones más comunes y familiares que se suponen características del estereotipo del superhéroe. Tal es el poder icónico y de implantación comercial del modelo.
La asociación es tan familiar que se ha desterrado para el lector la oposición entre la referencia a Solar como un héroe cultural y su posible identificación como superhéroe. Conflicto que no se encontraba en el propio relato, sino en una lectura exagerada de los textos y secciones de correo donde autores y lectores comentaban la incapacidad del mercado brasileño de historietas para apreciar y dar difusión a creaciones nacionales (brasileñas, hubiera sido un término más útil) que fueran capaces de competir con la facilidad de penetración demostrada por las franquicias de la industria del comic book de superhéroes estadounidenses. Y por la que se podría llegar a entender que héroe cultural era tanto como decir: aquel personaje que se mueve en escenarios brasileños y cuyas motivaciones y temas puedan ser reconocidos como genuinamente nacionales.
He aquí algunos ejemplos tomados de un artículo del dibujante Nilson para el recopilatorio de la serie original de siete cuadernos, más una carta del historietista Flavio Colin y (el lector) Antônio A. Vitor, respectivamente:

El bendito retapado con la serie original de 1996.


"Imagine un menino numa praia, tentando fazer un castelo de areia, debaixo de chuva. Imaginem un míope tentando consertar seu próprio óculos.
Essa é a situação do quadrinista brasileiro.
[...] Wellington Srbek tem apenas 22 anos. Isó tudo seria perdoável se ele não tivesse cometido o pior dos pecados: publicar seus quadrinhos contrariando publicamente as editoras oficiais.
[...] Para piorar mais ainda a situação, o Wellington resolve publicar um herói, isto mesmo um herói heróico, não um personagem de cartum. Esse herói, chamado Solar, avacalha com todos os estereótipos do mundinho Marvel ou do mundinho Image." Nilson

"Reconheço que os super-heróis são um fenômeno editorial, mas, culturalmente, nada têm a ver conosco, com o nosso povoão. Estão nos afastando cada vez máis de nós mesmos. E são jovens como voçê, que ainda amam este Brasis, que a través de revistas modestas, embora bem produzidas, instruem e deleitam a nova geração de leitores, com histórias que trazem no traço do desenho e nas palavras do texto o aroma e o brilho desta maravilhosa "Terra dos Papagaios"." Flavio Colin

"O Brasil —até mesmo como forma de se librar da crise— tem que deixar de lado o colonialismo americano, dévemos produzir a nossa própria cultura, valorizar nossos artistas ampliá-los cada vez mais. É claro que os clichês aparecem no roteiro incomodan um pouco (como por exemplo, o modo Peter Parker de se ganhar a vida, como ficou lançado no nº 2), mas é claro que entendemos a necesidade deles, e esperamos que o desenrolar da série possa revelar novos perfis e técnicas de expressão para as HQ's. Criando clichês própios, transformando-a en referência para trabalhos futuros, de outros autores até." Antônio A. Vitor (3)

Al final, la nueva presentación del trayecto simbólico tomado por Solar no dista tanto de lo expresado por uno de los personajes de la serie infantil Mitos recriados em quadrinhos:



La percepción y el afecto hacia la imagen primera —donde quiera que alguien vuele se recordará a Bachelard— es rescatada ahora por Srbek gracias a este mundo tan particular como real de los lectores de historietas. Que ahora no sólo ha cambiado el recorrido heroico casi etnológico que caracterizó la segunda versión de su personaje por la más acertada introducción de estas referencias con las que se nos facilita poder retomar la relación entre las imágenes y mitos del pasado y esas otras figuras emblemáticas del presente tan del gusto de los lectores de cualquier edad. De forma que junto a este renovado optimismo del simple apetito del relato por el relato, tan invisible y fuerte, el distinto planteamiento de inicio en Solar. História de origem, con la presentación de un héroe adolescente, justo nacido en el año en que se ideó el personaje (1994), frente al adulto que protagonizó las dos versiones anteriores, convierten  a esta última encarnación de la serie en la mejor y más lograda de todas cuantas han sido. Ya no esa versión tan a lo Darcy Ribeiro del 2009, ni tampoco el Solar dependiente de las convenciones genéricas y el homenaje a la historia del medio de su etapa inicial publicada en 1996.

Cubiertas del núm. 1 de la serie original y del núm. 2 de la versión de 2009.



[USTED NO TIENE QUE CREER. PERO SIGA LEYENDO POR SI ACASO.]

Cuesta abajo y con el tebeo por delante: ¡CEGADO POR LOS COMIENZOS!


Que mejor manera de volver a comenzar esta reseña que con una solemne afirmación:
La portada de este definitivo número uno es la mejor de los tres números uno con que cuenta la saga de Solar. 
El sol como elemento de los elementos ya muestra un cuerpo espiritualizado en el que ropas y cabello se confunden con el azul, el héroe ocupa el centro, y, en él, el espíritu se vuelve corpóreo, sonríe y avanza para alcanzar su poder transformador. Es luz natural, fuego natural que alcanza al lector de historietas. Punto dentro del círculo en que se agiganta el lector mientras sostiene este tebeo y se adelanta para pasar una página, otra y otra más que lo devolverán al principio ya purificado para preguntarse, mientras contemple de nuevo la cubierta de Solar História de origem: ¿¡Cómo pudo olvidárseles añadir el sol en la portada del segundo número de la versión de 2009!?
Leer a golpe de pedal mientras se escribe en un telefóno móvil... ¿Quién no lo ha hecho alguna vez? El lector de historietas no deja de leer mientras mira, tanto como ni es capaz de dejar de mirar cuando cree que simplemente está leyendo. Todo esto suena tan fenomenológicamente histérico... Y por qué no extendemos de una vez una palabra hermosa: LECTOESPECTADOR.
Pero Solar es una lectura absorbente llevada a cabo por mecanismos cuyo funcionamiento nos trasladan a la aventura pura, que no dirigen del todo ni autores ni lectores, sino un poco aquí unos,  allá los otros. Porque la aventura que se lee a la vez que se interpreta, la aventura para el lectoespectador como para los creadores de esta clase de historietas, ha encontrado sus mejores recovecos precisamente en la reiteración y repetición de esquemas. Por eso cuando la historia comienza Gabriel Nascimento vuela, vuela en el principio, y enseguida se nos explica, como podía ocurrir en algún episodio de Marvel Team-Up, qué suerte de derrota divina presenta esta prefiguración feliz y vigorosa de una salvación.


Pasamos a una escena retrospectiva en la que se nos relata el origen de los poderes del protagonista así como la presentación del sistema de elección del héroe y los motivos escatológicos que la acompañan. La potencia de vida, la tierra, el suelo firme en el que se presiente la humedad y a los antepasados viene a ser la puerta de entrada.
Sucedió en una cueva, el lugar es conocido para los lectores de historietas. Para mitólogos, para los antropólogos, para los semiólogos... para cualquiera que haya leído un cuento, y hasta para el mismísimo Capitán Marvel. No es más que un centro turístico al que Gabriel acudió junto a su madre, su amigo Beto, y su 'interés romántico' Cris.  Tampoco es ninguna catedral, pero es un centro,  las pinturas de las paredes (y la prohibición siempre expresa de no tocar el arte con las manos que uno puede encontrar en cualquier museo) parece que inciten a Gabriel a desear convertirse en la mocheta de una colegiata románica cuando le vemos apoyar la palma de su mano en la pared sobre la cabeza del hombre primordial. El dibujo que podría haber hecho un niño, o Tapies si le pusiese algo de empeño; el primero contaría con su imaginación exaltada, el segundo con sus propios desórdenes mentales, y al igual que el lector ninguno sufriría de una cierta angustia por indagar en el significado del alado nombre del protagonista que ahora cae a tierra.
Sueña o imagina, cae Gabriel. Y su condición ha cambiado. A la llamada de la pintura, Gabriel desciende y el lector vuela hacia la absolución de sus pecados historietísticos mientras aprecia largas y estrechas viñetas verticales en paralelo que lo arrastran hacia atrás viendo lo que soñó Gabriel mientras dormía. O soñaba. Todo cuanto ahora no acierta a contar a su madre y amigos lo contó alguna vez un español:

"El cuerpo es la cuna y el sepulcro del alma, donde nace y desnace, muere y desmuere."






















Cualquier amigo de Gilbert Durand podría a partir de aquí continuar el esbozo de un esquema que muy aproximadamente  lo acercaría seguro al fin de esta parte del relato. Importa más reconocer lo enormemente divertido que resulta para un lector desarmado llegar hasta allí. Ceguémonos ahora con un poco de estupidez y señalemos el dinamismo de la escena y la profundidad que permiten esas largas viñetas, no pasará además desapercibido para quien pueda haber comparado anteriores versiones el esfuerzo y la concisión narrativa y gráfica logradas precisamente en este punto de la historia. Como en una gran ilusión de la lectura fácil y poco atenta que impida detenerse en el reconocimiento de las elipsis manejadas por guionista y dibujante hasta que, carne y hueso, Gabriel Nascimento vuele desde la ventana de su habitación.
Cuánto mejor no habría sido llegar con ojos invisibles, vacíos, llenos de pereza y sueño para poder leer justo por primera vez así el encantamiento de Gabriel bajo la cúpula de esta cueva. Aunque, ¿quién puede quejarse de conocer demasiado a un personaje sino su autor?
Sigamos pues a Solar en otra nueva mañana...
Tras el acercamiento a la experiencia infernal de la pérdida y el descubrimiento de sus poderes con el que se inicía la lectura,  Gabriel Nascimento afronta su "Batismo de fogo". Segundo episodio que nos presenta la vida nada secreta y convencionalmente realista de Gabriel y algunos otros personajes y escenarios igualmente convincentes.
La acción se traslada a la Favela da Fé.  Donde un incendio pone en peligro la vida de sus habitantes de forma lo suficiente pausada como para que las cartelas de entre tres a doce palabras insertas en las viñetas de las dos primeras páginas de este episodio no conlleven la desaparición de la verosimilitud del acontecimiento imposible testimoniado por cámaras de televisión y reporteros. Última defensa contra el peligro de la magia, la tranquilidad y el alivio del sufrimiento que representa un hombre volador, situado, por cierto, de una manera muy apropiada entre el sol y la favela en llamas, y ese final feliz  que lleva al rescate del niño atrapado por el fuego en una viñeta a página llena. Se trata pues de una estructura similar a la del primer capítulo que justo culminaba con el primer vuelo de Gabriel.  Aunque antes que una función temporal estos pequeños textos con los que se inicia el episodio metaforizan la voz órfica por la cual de manera cadenciosa comienza a distinguirse a través de Gabriel la oscuridad que se halla en toda luz, sin causa ni efecto. La voz de un narrador que sabe pero espera lleva a asimilar realidades sociales como la pobreza en la favela a realidades anímicas como la tiniebla entrevista en el primer episodio, "Tempo de despertar", enmarcando dentro del relato la dualidad luz tinieblas en términos físicos y también materiales. Lo cual es acorde con el papel social y profético del tipo de héroe que se ejemplifica en Solar. De este modo, la estructura del primer episodio se repite en el segundo: con un momento especialmente significativo que alcanza realce por la actividad del protagonista y una posterior elipsis mediante la cual los contrastes de esta actividad maravillosa son expuestos como hechos reales en términos de esquemas de interpretación, por ejemplo, desde la pantalla de un televisor donde el niño rescatado y su madre responden de forma distinta a la reportera al referirse a aquel hombre volador bien como un ángel bien como un superhéroe.
Ya sin ambages el  espacio metafórico que ocupamos los lectores se vuelca sobre el relato cuando Gabriel hace complice a su amigo Beto, empedernido lector de tebeos de superhéroes, de sus increíbles poderes precisamente al apagarse el televisor y dar conclusión al reportaje televisivo. Todo buen lector debe comenzar a parecerse a Beto tomando un poco de sus no del todo locas teorías acerca de la naturaleza de los poderes de Gabriel si quiere continuar leyendo.
Los títulos de los dos últimos capítulos, "Origem secreta" y "O vilão se apresenta", buscan en las narraciones formularias del más tradicional marchamo superheroico ideas mediante las que contrastar la valoración mítica asumida con los dos primeros capítulos así como el título mismo de este álbum. Un doble efecto que acerca al lector a la interpretación dual de la historia sin necesidad de entregar la voz narradora al protagonista, ser fantástico, ni a sus amigos o compañeros, seres humanos, es decir, sin necesidad de transgredir uno u otro de los modelos. Ya que todos esos mundos envuelven al lector.
Yo, que soy Beto, tú, que lo serás cuando algún día leas la saga de Solar, sabemos que no hay héroe sin infancia. Camino sin origen, celebración sin ceremonia, ni historia sin testigos. Así Beto abre camino desde la infancia del hombre en su vuelo individual a la colectividad del héroe cuando le hace recordar a Gabriel quién era su padre: Uiraçu, chamán de los coracipor. Un pueblo indígena, por supuesto, en íntima comunión con el prototipo sobrenatural que representa Solar. Sobre el que no adelantaré, destriparé, nada de nada.
El escenario es tranquilizador a pesar de la tragedia. No es un retorno traumático, pues, al igual que su madre, el padre de Gabriel es un ser humano inmerso como todos los hombres del poblado coracipor en un mismo modelo cosmogónico. Que aquí se presenta en el momento de su destrucción, al que la madre de Gabriel, antropóloga y extraña a los coracipor, logra escapar. La misión de Uiraçu como iniciado y conocedor de los gestos ejemplares (casi según la fórmula del antepasado eterno, recuérdese por ejemplo Swamp thing) y el reencuentro con su hijo llegarán más adelante, en el segundo y último de los dos tebeos, para decirlo fácil, por ahora la llegada del adversario es la que santifica la nueva vida de Gabriel como héroe. Y el personaje que lo matará de vida en vida. —De nuevo lamento que no puedas compartir conmigo lo que yo conozco de la historia de Solar, aquel otoño fin de infancia cuando alguien llamó a la puerta y vació su revolver sobre el recién nacido.—
La sabiduría es vieja y observa tras los cristales, en lo alto. El mal es así cualquier cosa excepto profano. Y sabe sobre todo esperar. Y espera entonces.
Pero y si el malo de la película tuviese el aspecto de Borges, o, peor, si fuese, si se pareciera al poeta Carlos Drummond... qué no sabría del tiempo y de las estrellas ese villano "Como a imagem invertida num reflexo.".

Soy Beto:

Toda una corriente mítica de papel de colores baila en mí. Mis arterias y venas, tiras de papel. El corazón, una enorme viñeta. Soy el más avanzado y más moderno seguidor de las teorías de Charles de Brosses aplicadas al fetichismo de las historietas, videojuegos y películas de superhéroes. No puedo verlo, pero creo que sí... No sé quienes son Schelling, Moritz o Charles de Brosses, sin embargo he leído tantos tebeos que puedo ver de algún modo tu destino, un "devenir perpetuo", "una esperanza de la humanidad".
Yo soy Beto, tu profeta que te habla a través del teléfono móvil: "E olha, lá fala que a parte mais complicada ainda tá por vir!"

El amor. Nada como un interés romántico para representar la separación respecto a la situación originaria y paradisíaca, las raíces paternas y el pueblo natural respecto al mundo moderno en el que ahora vive (o ha sido arrojado) Gabriel. El segundo retorno o muerte del heroico protagonista comenzará en un centro comercial. No sólo de zombies se alimenta el Gran Supermarket.
Mucho antes de que Peter David escribiese La última historia de los Vengadores la alianza a golpes entre el bien y el mal era ya eterna. El demonio ha saludado antes que ningún dios a cada alma liberada tras su desafío. Por una parte, la luz demoniza a la oscuridad, mientras que, del otro lado, la oscuridad aleja a la luz de su condición más miserable (común, profana), sólo así el héroe pasa a formar parte del cosmos. Estas imágenes y modelos maníqueos son el pan suyo de la historieta, y de los relatos legendarios, y del mito y las más aberrantes o prometedoras especulaciones metafísicas, y parte del papel que el profesor Zarkan, demónico mago de traje gris, siniestro y planificador, juega como umbra solis de Gabriel. Su visual (4) y conocimientos inimaginables lo asemejan a un modernizado sacerdote astrólogo de Shamash a la vez que su propensión a poner en apuros a las damas de la historia, Cris, la novieta de Gabriel, y Sofia, su madre, equilibra su función como contrario del héroe con el igualmente importante desempeño de lo femenino como elemento inconsciente y de inclusión. Que permiten a Gabriel ser Solar a través del abandono y conquista de su propio cuerpo como mercurios y azufres enamorados y unidos en el redentor de luz.
También, la oscuridad se mueve. O sobre todo se mueve. (Otra vez Bachelard, incluso John Carpenter y Prince of Darkness, antes que Peter David.) La negrura no necesita un cuerpo pero puede muy bien expandirse, crecer, moverse, a partir de uno cualquiera y desde él crear formas absorbentes. El cuerpo escogido por Zarkan será una máscara africana cuyo poder se accionará al serle enviada a la madre de Gabriel, en una forma de transgresión de una prohibición sagrada por la que las mujeres no deberían aproximarse jamás a estos objetos, así cuando Gabriel acuda al rescate de Sofia la máscara lo atacará también a él funcionando como el mecanismo soteriológico que una a vivos y muertos. Con el justo resultado de la liberación de la divinidad prisionera, una nueva muerte y nacimiento de Gabriel, y el segundo retorno del héroe propiciado a conciencia por el villano que lleva a su conclusión este primer libro de la saga de Solar.
Esta lucha contra la negrura que aprisiona en la que se envuelve el héroe solar adquiere nuevamente aspectos materiales que revelan la dimensión profética del personaje en la misma elección del espacio escogido por Zarkan para abordar a Gabriel, el gran centro comercial, vivido como lo antinatural y ritualizado poco después a través de la lucha contra el poder de la máscara en lo que la negrura y las multitudes indiferentes tienen de detestable al encontrarse o mezclarse justamente en su curso una pareja de enamorados, Cris y Gabriel, como emisión de la unidad en dos individuos. La experiencia negativa de ser devorado por la máscara negra se reconoce como sacrificio ante la humanidad infernal de suplicantes por la que se desvela la incompatibilidad de esa negrura con el prototipo sobrenatural Solar (hombre primordial de los coracipor) como alma-luz. La deriva de estas magnitudes míticas y  materiales o sociales quedan establecidas a partir de componentes religiosos como la máscara africana (anclada a la iniciación a la adultez) tanto como por ideas o respuestas inoculadas culturalmente para el lector como pueden ser la morada infernal y sus turbas de fantasmas suplicantes, equiparadas en la historia a las mareas desordenadas de consumidores del centro comercial por el signo del deseo eterno. Deseo eterno que ya había sido fuente argumental para otro tebeo del guionista que se diría también de caracterísiticas órficas como fue Apocripha. Aunque en aquel se narrara la confrontación entre reinos, la trama partía de la observación psicológica de los deseos de los habitantes infernales y celestes y la liberación de un individuo único por medio de una transación algo más que monetaria. Mito, religión, sociedad, ¡historias, historias, historietas!
Lo mejor de este salvador objeto, de este tebeo, es que no acaba aquí, aún queda por llegar a mi buzón una segunda parte que promete prolongar por unas horas la lectura emocionante del nacimiento de un héroe.

Coda repetitiva y final a la cutrereseña:

Lo opuesto y las estructuras antitéticas son fuentes aprovechadas ampliamente por Srbek en este tebeo. De forma obligada al tratarse de una aventura heroica, claro, pero su trazado por más tradicional que pueda presentársenos tampoco deja de ser inmensamente serio e imaginativo de un modo que puede quedar oculto. El hecho mismo de que nadie haya explicado todavía las diferencias entre el héroe cultural y el estereotipo superheroico es razón suficiente para desear (sí, ¡desear!) que este tebeo llegue a ser publicado en castellano y que alcance una edición española. Para el lector que nunca abandonó el simple gusto por leer historietas puede ser un puente sobre la artificiosidad y gigantismos argumentales de la automatizada historieta superheroica  actual. Los que ya ni siquiera sean capaces de volver a leer un tipo de tebeo cuyos contenidos no parezcan tomados con toda crudeza de una realidad histórica o social encontrarán ocasión de recuperar la infatigable red de sinuosas relaciones que han hecho de la historieta un medio sin edad, incapaz ahora casi ni de adscribir sus frutos a una franja etaria concreta.  Y en el fondo también los lectores cuyos interereses se dirijan actualmente hacia un tipo de historieta que afronta como su mejor valor una densidad sémica mínima, pueden tomar contacto con esa lírica por todo lo que se acentua, mítiga, escapa, entre la relación lector-autor.
Yo, antes que esperar a que ocurra nada bueno, prefiero volver a leer Solar. História de origem una vez más. Lo haré empezando por la contracubierta.
¿Me tragará físicamente el tebeo a través de su símbolo alquímico? ¿Habrá sido la lectura misma una iniciación que me haya dejado más blanco al traspasar la albedo narratológica? ¿¡Y no habré escrito yo esto otra vez hace mucho!?

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(¡Qué bonitas quedan las...) NOTAS:

1  "[... ] La idea de crear un superhéroe llegó como un rayo. Pero qué héroe, o mejor, por qué crear otro héroe? [...] Entonces, ¿cúal era la idea inicial? Crear un personaje que poseyese una identidad originalmente brasileña, que no fuese una mera copia de la historietas norteamericanas.  A partir de ese momento el universo conspiró a mi favor. Tuve acceso casi simultáneamente a las cuatro bases fundamentales de Solar.
Primero, un profesor de filosofía, Romero Freita, sugirió un trabajo sobre los conceptos de Apolíneo y Dionisíaco del pensador aleman Friedrich Nietzsche. Aunque antes que estudiarlos para la presentación del trabajo, yo utilicé esos conceptos en la interpretación de los héroes de la historieta y como una forma de caracterizar el personaje que pretendía crear.
En seguida tuve acceso a las historias de La cosa del pantano (Swamp thing) escritas por Alan Moore. Confieso que me sentí "impactado". Moore consiguió conciliar terror, suspense, literatura y mitología, todo ello con un sentido de la narración increíble. Él me mostró que era posible introducir introducir elementos como la magia, el misticismo y la mitología en los universos superheroicos.[...]
Yo quería crear un héroe brasileño, pero no era capaz de concebir una historia de acción y suspense que se desarrollase en Belo Horizonte. Por esa misma época conseguí un tebeo titulado A Falta de Educação em Brasil, obra de Nilson. Fue un nuevo impacto. [...]
Quedaba todavía un elemento que marcase la identidad del personaje con respecto a otros héroes. Como Gilgamesh, Hércules o Superman, el personaje que estaba creando era un héroe apolíneo, un héroe solar. Lo que determina su "lugar en el mundo", o la que la razón que los hace especiales reside en su origen. Por tanto, era preciso dotar a mi héroe con un origen, y fue en ese punto que surgió Maíra de Darcy Ribeiro." 
2 El segundo de los cuales fue lanzado el mes de junio pasado.
3 "Imagine a un niño en una playa, intentando hacer un castillo de arena bajo la lluvia. Imagine a un miope intentanto arreglar sus propias gafas.
Esa es la situación del historietista brasileño.
[...] Wellington Srbek tiene apenas 22 años. Eso incluso sería disculpable si él no hubiese cometido el peor de los pecados: publicar sus historietas contrariando públicamente a las editoriales oficiales.
[...] Para empeorar todavía más la situación, el amigo Wellington resolvió publicar un héroe, y a mayores, un héroe heroico, en vez de un personaje caricaturesco. Ese héroe, llamado Solar, deja de lado todos los estereotipos del mundito de la Marvel o del mundito de Image." Nilson
"Reconozco que los superhéroes son un fenómeno editorial, pero, culturalmente, nada tienen que ver con nosotros, con nuestra forma de ser como pueblo. Nos están alejando de nosotros mismos cada vez más. Y son jóvenes como tú, que todavía aman este Brasil, que a través de revistas modestas pero bien producidas, instruyen y deleitan a la nueva generación de lectores, con historias que traen en el trazo del dibujo y en las palabras del texto el aroma y el brillo de esta maravillosa "Tierra de los Papagayos"." Flavio Colin 
Brasil —hasta como una forma de librarse de la crisis— tiene que dejar de lado el colonialismo americano, debemos producir nuestra propia cultura, hacer que se valore a nuestros artistas ampliando su importancia cada vez más. Resulta evidente que la aparición de clichés en el guión incomodan un poco (como, por ejemplo, el modo en que se gana la vida a lo Peter Parker el protagonista, como quedó fijado en el número dos), pero se comprende la necesidad de ellos, y esperamos que durante el desarrollo de la serie se puedan revelar nuevos perfiles y técnicas de expresión para la historieta. creando clichés propios que la transformen en una referencia para futuros trabajos, inclusive para otros autores." Antônio A. Vitor 
4 ¿Es Borges?, ¿será Carlos Drummond? ¿Lograrán Wellington Srbek y Abel Vasconcellos parecerse al profesor Zarkan algún día, como hizo Jayme Cortez con el protagonista de su historieta O retrato do mal?