martes, 6 de diciembre de 2016

Entrevista: A tumba do terror





A nadie sorprenderá que emboscado bajo el horizonte de la reseña de este tebeo, ahora que el viento levanta las novedades navideñas en las librerías, me haya atrevido a franquear el arrecife y atar cabos junto al dibujante Juan Carlos Abraldes mediante una sencillota entrevista. Con la pretensión de que algunos bajen del mástil un momento y quizás hasta se interesen por conocer la historia de una publicación gallega como A tumba do terror.
La balsa apenas flota mientras ojeo otros islotes con palmeras de lo que fue bautizado por alguien como la blogosfera de la cosa del tebeo. El diluvio idiota del Fasteburro y el Buitrer ("¡Por Facebook y Twitter!", diccionario del Capitán Haddock)  se llevó a muchos de los blogs que conocía. Otros se deslizan lenta pero seguramente, y a ellos me dirijo como lector aficionado:

Existe buena y abundante información en internet sobre A tumba do terror gracias a las ediciones digitales de algunos periódicos. Es apenas un minuto lo que puede llevar dar con ellas.También tenemos entre los últimos medios al programa de radio Metrópoles delirantes, precisamente una de sus últimas emisiones cuenta con una entrevista a Abraldes que también recomiendo:

Metrópoles Delirantes 62 – Juan Carlos Abraldes

Sólo me resta prepararos para recibir las apagadas rachas de brisa que os erizarán los cabellos antes de que la tormenta vuelva a cernerse sobre el horizonte con alguna cutre reseña por barlovento.
Y si alguna vez tuvierais que tensar el obenque de vuestros blogs contad con cualquier historia (se trate o no de una historieta) que quiera que dibuje este autor:  


El dibujante pintando en la parada de la Deputación da Coruña durante el último Culturgal.

Nada o muy poco sabía yo sobre Juan Carlos Abraldes antes de enviarle estas preguntas a través de correo electrónico. Y no por haberlo tenido al borde de mi balsa sé mucho más que esto:

Juan Carlos Abraldes publicó sus primeras viñetas en el periódico juvenil Primeras noticias.
Con quince años de edad, y ya interesado en la historieta, se instaló en Galicia comenzando estudios (Volumen) en la escuela de Artes  Mestre Mateo de Santiago de Compostela hasta conseguir el título de escultor.  Disciplina que ejerce entonces llegando a trabajar en proyectos como la rehabilitación del edificio Grandella en Lisboa. 
Aunque enseguida comienza a labrarse también por su propia mano un nombre como caricaturista. Lo suficiente como para que pronto no quede concurso de caricatura o historieta que lo aguante, sobre todo en Orense. Además trabaja como ilustrador, los lectores de Suso de Toro lo saben, como los lectores gallegos que esperaban por cualquier noticia avecindada con la fantasía heroica, y finalmente desarrolla una carrera continuada hasta hoy como caricaturista en el periódico La Voz de Galicia; para su edición de Santiago de Compostela llegó a crear la tira titulada Pilgrim. Por supuesto, fue colaborador en el suplemento de historietas Golfiño durante la época en que este era editado por La Voz. Creando en aquella publicación infantil las tiras de historietas Erase unha vez... y Os tronantes.
Así es hoy más conocido por su faceta de caricaturista. No obstante, trabaja en otros medios como el cine o los videojuegos desarrollándose como artista dentro de campos muy específicos y en disciplinas que suelen quedar ocultas para el público general como son el diseño y la creación de personajes. Que le han llevado a ejercer la docencia en algún momento.

A seguir unas muestras de su labor historietística anterior a la creación de Facebook o Twitter (el Termomix ya estaba allí):


Érase unha vez... (Golfiño núm. 47)



Érase unha vez... (Golfiño núm. 51)


... XII Concurso galego de banda deseñada galega (3º premio)
Páginas 1 y 2 (de 3) de una historieta para el...




PEDALADA: En el prólogo de A tumba do terror se dice que eres tú quien se dirige al promotor y guionista de Bloke´s Terrible Tomb of Terror Jason Crawley con el interés de participar en esta revista estadounidense, ¿qué tipo de muestras de tu trabajo le envías en ese primer contacto, bocetos y estudios de personajes, tal vez, páginas de historieta con una planificación narrativa y composición gráfica concretas?

En el año 2012 yo estaba trabajando en una productora de cine. Llevaba ya varios años apartado del mundo del cómic y tenía la necesidad de retomar el contacto con este arte.
Contacté con el editor de Tomb of Terror, Jason Crawley, por medio de Facebook:
Mi forma de presentarme fue, como ya he hecho en otras ocasiones con otros personajes que me interesaba conocer, a través de una caricatura que hice sobre su persona caracterizado como su álter ego "The Bloke" y que le envié a través de esta red social.
El resultado fue que Jason se interesó por mi trabajo al ver mi potafolio en mi sitio web.
Desde el primer instante conectamos y sentí que había encontrado mi media naranja a la hora de crear historias dentro del género del terror en el mundo de los cómics.


PEDALADA: ¿Cómo conociste Bloke´s Terrible Tomb of Terror y qué encontraste en la revista que te atrajo lo bastante como para desear colaborar con esta publicación? 

Como ya comenté en la pregunta anterior, conocí a Jason Crawley a través de la red social Facebook.
La revista Tomb of Terror tiene una línea artística y argumental similar a las publicaciones de la editorial Warren que lograron fama mundial en los años 70. Publicaciones como Creepy, Vampirella, Eerie que dominaban en esa época las publicaciones de este tipo de género dentro del mundo de los cómics.
Cuando yo tenía unos 6 o 7 años de edad adquirí en el kiosco de la esquina de mi casa en Barcelona, lugar en el que residí hasta los 15 años, mi primer ejemplar de Creepy con una fenomenal portada de Sanjulián. Desde ese instante dejé de leer los típicos Mortadelos o Don Mikis más acordes con la edad que yo tenía y comencé a coleccionar cómics de fantasía y de terror para adultos.
Me interesan todo tipo de géneros laboralmente hablando, soy bastante todoterreno, pero tengo preferencia por el mundo de la fantasía y del terror.
La revista americana Tomb of Terror cumplía perfectamente con estas expectativas y Jason Crawley es un guionista magnífico. Las historias de Crawley están muy por encima del nivel que suelen dar este tipo de publicaciones.


PEDALADA: A tumba do terror (y Bloke´s Terrible Tomb of Terror) apuesta por una clase de historietas de horror de estilo clásico, o más tradicional, todavía anterior a la época de finales de los años sesenta y comienzo de los setenta que pudieran representar el común de las revistas e historias de Warren más recordadas en España, lo que las aleja de la crudeza gráfica y la violencia explícita de la mayoría de los tebeos de horror y terror actuales, por no decir de las más famosas teleseries y películas que pueden derivar de ellos, como The Walking Dead o 30 Days of Night: ¿supone esta particularidad de las historias de A tumba do terror una dificultad o una ventaja en el momento de ponerse a dibujar las delicadas escenas con que suelen resolverse todas estas historietas?

Personalmente entiendo el terror visto bajo el prisma de unas buenas dosis de humor.
La violencia explícita, el terror violento y la crudeza gráfica de las vísceras y la sangre no me interesa en absoluto.
Por poner un ejemplo gráfico, si tengo que elegir, siempre escogería la elegancia clásica de un Frazetta a la sangre y la violencia de un Bisley, a pesar de que los dos son magníficos artistas y el segundo adaptó el concepto clásico de Frazetta a las demandas de un lector más contemporáneo.
De todas formas, lo que se hace hoy en día en cuanto al cómic de terror me resulta aburrido y carente de sentimiento.
No me interesa absolutamente nada el cómic actual de terror.


PEDALADA: ¿Existen indicaciones por parte del guionista o editor sobre el grado de detalle de las viñetas y secuencias más escabrosas?

Jason Crawley y yo nos entendemos perfectamente a la hora de desarrollar los proyectos.
Si bien es cierto que en las primeras historias a mí me interesaba dotar las situaciones  con un punto de erotismo que Crawley rechazó de plano.
Desde el punto de vista artístico, Jason Crawley prefiere siempre un trabajo detallista.
Por mi parte no es siempre fácil el poder ofrecer un trabajo elaborado por cuestiones de tiempo. Yo trabajo actualmente como freelance para cine, vídeojuegos, tv, publicidad, ilustración, cómic, etc... Lo normal es que tenga que alternar varios proyectos a la vez y que siempre resulten complicadas las fechas de entrega.

PEDALADA: La primera de las obra con la que colaboras junto a Jason Crawley (incluida en A tumba do terror con el título de As criaturas da noite) es  una historieta que destaca de entre las otras cuatro recopiladas por ser la única que protagoniza un monstruo, un hombre lobo, en concreto: ¿tienes algún tipo de preferencia por dibujar personajes fantásticos o te sientes inclinado más bien por las ambientaciones y personajes realistas dado tu desempeño como caricaturista?

El haber trabajado durante muchos años como caricaturista me ha dado la facilidad de poder sacar en cuatro rasgos el alma de un personaje y dotarlo de cierta gracia.
Cuando realizo un trabajo realista tengo que cambiar el chip, pero muchas veces mientras intento aplicar a un trabajo este tipo de realismo se me va la mano de nuevo a la caricatura.
Me siento atraído por los monstruos más clásicos, pero no tengo problemas a la hora de crear una iconografía nueva desde cero.
Uno de los proyectos actuales que realizo en el campo de los vídeojuegos para los USA trata de crear nuevas criaturas. Pero todo ello tamizado desde una estética noventera en plan Doom.
Por otra parte me interesa mucho el arte de autores de arte fantástico como Petar Meseldzija , Donato Giancola o Greg Manchess


PEDALADA: También en esa misma historieta creo haber podido observar cierto grado de supeditación de la secuenciación a otros elementos como el logotipo del título y, sobre todo, el propio reborde de las viñetas o la figura del hombre lobo que redundan en una composición narrativa y diseño final de la plancha diferente. Más impactante, sin caer hacia el decorativismo. Aportando variedad frente al resto de fórmulas empleadas para presentar otras de las historias, ¿la idea de esa primera página se debía al guion, y a algún tipo de abocetado que sobre la planificación ejecutó ya el guionista, o se trataba de tu interpretación a un simple argumento o descripción del escenario?

El concepto de composición y ritmo narrativo de "As criaturas da noite", para bien o para mal es totalmente mío.
Jason Crawley tan sólo me envió un par de líneas indicándome las acciones en cada página y un texto provisional. Me dejó, y me sigue dejando, total libertad a la hora de componer.
Reconozco que "As criaturas da noite" era la primera historia que volvía a dibujar en el sector de los cómics desde hacía años. Cometí muchos errores y no quedé demasiado contento sobre todo con la primera página de la historia.
Pero como siempre, el tiempo me obligaba a tomar decisiones y a no mirar atrás.
Por supuesto hice un layout para previsualizar la historia que envié a Crawley para su aprobación, aunque justamente el resultado de esa primera página no me convenció demasiado. Pero no tuve tiempo de rectificarla.


PEDALADA: ¿Los guiones y su grado de complejidad para estas cinco historias difieren unos de otros a lo largo del tiempo que llevas dibujando en Bloke´s Terrible Tomb of Terror?

Creo que los guiones de Jason han mejorado mucho en el transcurso de estos años.
Las primeras historias que desarrollé con él eran muy buenas, pero es que las que estoy haciendo ahora son magistrales.
En estos momentos estoy trabajando en una nueva historia de 12 páginas para el próximo número de Tomb of Terror. Tengo que decir que el guión de esta nueva historia es magnífico, con toda seguridad marcará un antes y un después sobre mi colaboración en la revista.


Abocetado de páginas para una nueva historieta junto a Jason Crawley.

 
PEDALADA:
En otra de las historias, Os mortos non falan, pareces haber escogido la fisonomía de cierto actor británico (Timothy Spall) para caracterizar al protagonista. ¿Se trató de una elección personal o de guion?

Je, je, ¿se nota tanto que es Timothy Spall?
Mi  formación de años dentro del mundo audiovisual me pide que realice una especie de casting entre personas reales que conozco o actores que encajan perfectamente con el personaje que van a interpretar.
Muchas veces a la hora de desarrollar un guión para cine el autor está pensando en un actor específico para interpretar el papel.
En mi caso, dentro del mundo de los cómics puedo trabajar con total libertad a la hora de buscar personajes que van a funcionar en la historia. Pero mi trabajo dentro de la industria del cine, la televisión y la publicidad me han contagiado ciertas manías a la hora de buscar "Actores" que puedan interpretar con autenticidad las historias que me encarga Jason.


PEDALADA: Por comparación con las caricaturas que habitualmente publicas en prensa, ¿supone un reto mayor lograr el tipo de concreción que necesita el dibujo de un personaje el realizarlo a partir de un referente real y que este sea reconocido por los lectores dentro de una narración historietística?

No es algo novedoso, son técnicas que  posiblemente han utilizado muchos autores.
Por supuesto una vez elegido el "Actor", intento caracterizarlo y modificarlo, pero algunas veces veo que la esencia y personalidad del personaje hacen demasiado reconocible a los personajes reales en los que me he basado.


PEDALADA: Dado lo recargado y el valor eminentemente descriptivo del dibujo de horror, ¿crees que tu experiencia y larga trayectoria como caricaturista te ha dotado de una mayor facilidad y rapidez a la hora de dibujar monstruos y seres grotescos como los que pueblan las páginas de A tumba do terror?
O bien es al revés, que un cierto gusto por temáticas fantásticas te ha podido llevar a ejecutar la caricatura de una manera determinada.

Creo que todas estas estéticas se complementan.
Cuando hago caricaturas suelo pensar en los artistas españoles de la agencia Selecciones Ilustradas que trabajaron para las revistas americanas de la Warren.
Y cuando elaboro las páginas de terror para Tomb of Terror me vienen a la mente las fantásticas ilustraciones del Jack Davis más humorístico o la divertida serie de Little Annie Fanny creada por Harvey Kurtzman y Will Elder .
No puedo separar el humor del terror, para mi van de la mano.

Caricatura de la deportista viguesa Begoña Fernández.


PEDALADA: Y qué hay de otra de las propuestas fundamentales de Bloke´s Terrible Tomb of Terror, ¿qué tipo de técnicas te sirven mejor para acomodarte a una narración en blanco y negro?

En cuanto a la técnica a utilizar, me gusta mucho experimentar con nuevos materiales.
No me suelo repetir.
Es por esta razón que algunas veces he podido meter la pata y he cometido auténticas aberraciones estéticas a lo largo de mi vida profesional.
Pero para mí eran sólo experimentos, creo que hay una época en la que un artista tiene la obligación de buscar nuevos caminos creativos aunque ello suponga la censura o la crítica de tus propios colegas de profesión.
Te puedo poner el ejemplo del gran Alberto Breccia, un autor al que yo idolatro:
Hay historias como Mort Cinder, Sherlock Time, Los mitos de Cthulhu, o Perramus, que para mí marcan un antes y un después dentro del mundo del cómic. No obstante existe una parte de su obra, en una edad madura, como Buscavidas o cuando se pone a utilizar collages, que a mí me echan un poco para atrás y que parecen realizadas por un autor distinto.
Sin embargo, entra dentro de la naturaleza de un gran artista como Breccia seguir buscando caminos innovadores dentro del mundo creativo. A pesar de que cuando realizaba estos experimentos ya tenía una importante carrera y un prestigio en el medio, se puso a probar nuevas cosas.
Es una postura muy valiente y necesaria, aunque también un riesgo.


PEDALADA: ¿Existe por parte de los editores alguna especie de canon a partir del estilo utilizado por ciertos autores en el campo del horror del que no debéis alejaros quienes estáis dibujando para la publicación orquestada por Jason Crawley  y Mike Hoffman?
Quizás sois los propios dibujantes los que decidís en un momento u otro un acercamiento al estilo de algún dibujante clásico.

Sí que existe una estética que marca el espíritu de la revista, y no todo el mundo encaja o puede acercarse a este tipo de estilo. El estilo que marca el dibujo es un dibujo retro que recuerde el trabajo que se publicaba en este tipo de revistas desde los años 50 a los años 80.
Es un estilo nostálgico que busca la aprobación de los lectores más clásicos y el reclutamiento de nuevos seguidores interesados en un concepto igualmente clásico dentro de la industria actual del cómic.
La nostalgia es una tendencia importante que se está repitiendo con nuevos remakes dentro del mundo del cine o a través de adaptaciones en el campo de los vídeojuegos, el cómic, etc...
El arte más clásico vuelve de nuevo con mucha fuerza.


PEDALADA: Ya sobre la aventura que supone la traducción del material estadounidense para esta edición en gallego, ¿cuándo te planteaste su autoedición y cómo recibió la noticia Jason Crawley?

Le planteé a Jason Crawley la idea de editar estas cinco historias en gallego y le pareció una muy buena iniciativa. Existen también versiones de la revista en castellano, italiano y francés.
La autoedición me la planteé desde el primer momento.
Por supuesto intenté otras vías de publicación con editoriales y demás, pero que no fructificaron.
No niego que es un gran riesgo empresarial el publicar un cómic de terror y en gallego. Sin embargo, por mi parte, creí que era un riesgo necesario para nuestra cultura y que posiblemente abrirá puertas a nuevas aventuras de este tipo.
La autopublicación es una tendencia que en los USA está muy implantada y es habitual. ¿Quién mejor que uno mismo para mimar y dirigir el proyecto, su promoción e incluso la distribución?
La experiencia ha sido muy buena:
He aprendido muchas cosas a nivel empresarial sobre el sector que desconocía. Y el hacerlo a pequeña escala con una pequeña distribución en Galicia me ha permitido un retorno importante a nivel económico sin grandes riesgos.

Dibujando una caricatura en la librería Kikomic (a Coruña).


PEDALADA: ¿Qué tipo de lectores acuden a comprar A tumba do terror durante las presentaciones que estás llevando a cabo por toda Galicia?

No existe una cultura actualmente de compra hacia este tipo de productos en Galicia, puesto que, además de A Tumba do Terror, sólo existe otra publicación interesada en el género del terror dentro del territorio gallego.
Mi estrategia durante la gira de promoción de la revista A Tumba do Terror fue la de intentar enganchar a todo tipo de público mediante la realización de una caricatura por cada ejemplar comprado.
Además los que acudían a los eventos podían ver portadas originales realizadas con óleo o páginas en blanco y negro. Y en cada presentación se sorteaba un original.
Gracias a esta táctica la revista fue adquirida por lectores de edades muy diferentes.
En la última presentación, me llevé la sorpresa de que una compradora me regaló una pastita decorada con el rótulo de "A Tumba do Terror", que por cierto estaba muy sabrosa.
Este detalle, y la afluencia de gente de diversas edades interesada por la publicación en la última de las presentaciones, me confirmó que la revista Tomb of Terror podría con el tiempo llegar a convertirse en una publicación de referencia para el género del terror entre muchos lectores en Galicia.

 Biscoito tumbeiro de More Than Cakes (Vigo)

PEDALADA ¿Mantienes también algún contacto con el público y los lectores estadounidenses?

Mantengo contacto con los lectores estadounidenses.
Es más, algunos incluso han llegado a comprar la versión en gallego a pesar de que no llegarían a entender absolutamente nada. Esto es así porque en los USA existe una fiebre en cuanto al género del terror más clásico. Con varias publicaciones emergentes, numerosas convenciones y festivales importantes que activan el interés de los fans de este género. 

PEDALADA: Has hecho coincidir esas presentaciones y el mismo lanzamiento de este tebeo con el Samaín gallego, mera casualidad...

No es ninguna casualidad, todo ha sido perfectamente orquestado.
Aunque también ha habido grandes dosis de espontaneidad en el transcurso de la planificación de los eventos.
La gran suerte es que casi por azar se me ha brindado la posibilidad de estar al 70% enfocado en la promoción del producto. Por coincidir bastante bien en cuanto al desarrollo y fechas de entrega de otros proyectos, lo cual me ha permitido tener tiempo para poder ofrecer una buena distribución y programar las presentaciones de forma que coincidiesen con las fiestas del Samaín gallego.

PEDALADA: ¿Un autor puede llegar a encontrar placer en todas las complejas tareas que conlleva la edición y promoción de su propia obra?

En mi caso sí.
Soy un artista con alma de empresario y me gustaría, además de seguir trabajando para otras empresas, poder desarrollar mis propios productos e intentar comercializarlos.
Me resulta muy divertido poder pasar por todas las fases que precisa el desarrollo de un producto de estas características. Desde la propia creación a la maquetación, el trabajo con la imprenta, o la distribución con las librerías y las presentaciones.
He aprendido mucho a nivel empresarial y legal en sólo tres semanas de presentaciones. Conocido directamente a libreros y a los lectores de una forma muy personal.
Para mí ha sido muy gratificante y espero poder seguir haciéndolo.

PEDALADA: ¿Qué crees que puede tener de beneficioso y qué de perjudicial para la recepción y difusión de la obra dentro del ámbito gallego el que A tumba do terror pertenezca al género de horror?

Creo en la necesidad de ofrecer algo diferente que no se contemplaba en nuestro mercado en lengua gallega como es el género del terror. Nuestra cultura lo necesita, y, como ya ha sucedido con otras iniciativas en otros sectores y en otras épocas,  alguien tiene que abrir camino para que otros le sigan.
Aunque pueda ser una locura empresarial, es necesario que existan este tipo de productos para que nuestra cultura se pueda complementar.
En mi caso es una cuestión de militancia hacia el género, hacia el sector del cómic y hacia Galicia, la tierra en la que vivo desde mi adolescencia y en la que quiero terminar mis días.


Entrevista para el periódico local Teovivo.


Pedalada: Una última pregunta, respecto al futuro, la gloria y las estrellas, cómo imaginas que se recordará desde Galicia (o en España) tu participación en Bloke´s Terrible Tomb of Terror y A tumba do terror de Abraldes Editorial.

Con respecto a la versión estadounidense original, creo que en España mi implicación en la revista no llegará a tener ningún tipo de consecuencia dentro del sector, puesto que Bloke´s Terrible Tomb of Terror no tiene distribución en nuestro país.
Por la contra,  A Tumba do Terror podrá llegar a tener su importancia en nuestra tierra si Abraldes Editorial continua adelante con nuevos números de esta publicación.
Si no llega a existir una continuación, la publicación sólo se recordará en el sector como una mera anécdota.

Reseña del tebeo:  Una castaña por cada tebeo, una cabeza por...

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Para aquellos que no viviendo en Galicia quisieran hacerse con A tumba do terror he aquí dos formas bien sencillas de adquirir un ejemplar (pinchad en estos dos enlaces):

EBAY

ETSY

martes, 25 de octubre de 2016

Una castaña por cada tebeo.


Tengo un nuevo tebeo gallego en mi colección, A tumba do terror




Y si ya es cumplido señalar la rareza y no dejar de celebrar que se consiga publicar historieta en lengua gallega dado el escaso número de estas publicaciones y el aún menor de editores y sellos editoriales dispuestos a que consumamos banda deseñada estoy por creer que debería de ser mucho más importante que se resaltase el tratarse esta de una obra de horror. Género sobre el que pesa todavía cierta presunción relativa entre algunos lectores sobre el supuesto rebajamiento de sus empeños artísticos, tanto en temas y argumentos como en lo que a la representación gráfica se refiere. Siendo como es el horror uno de los géneros que históricamente mejor han demostrado su capacidad para la creación y difusión de los más distintos y diversos estilos dentro del dibujo de historieta. No ya en lo referido a la autoría y al ejemplo de los maestros indiscutibles, y hasta de verdaderas escuelas nacionales, sino en la más simple demostración del empeño con el que en épocas pasadas las empresas editoras explotaron este género concreto hasta convertirlo en su referente máximo y de no poca buena parte de la industria y del medio en ciertos países propiciando su exportación masiva hacia otros mercados. No así en España, desde luego, y sin embargo resulta obvio que buena parte de quienes hoy leen y consumen tebeos despreciando o ni siquiera haciendo cuenta del género de horror lo hacen a partir de unos referentes editoriales y sociales que jamás se desarrollaron en nuestro país. Por más que el esfuerzo de listar una serie de cabeceras y títulos de revistas así pareciera demostrarlo no hemos sido un público tan proclive a la lectura y consumo de la historieta de horror ni las casas editoras españolas se han destacado especialmente por publicar obras de este género en nuestro país.
Para el caso gallego la historia no es que sea demasiado diferente (sitio distinto; como pudiera pensar un seguidor de Los resentidos), ya que tampoco pueden los editores ni las instituciones públicas en Galicia felicitarse de haber sabido crear un mercado satélite para su historieta a imitación del sistema literario existente. Por el que los tebeos gallegos pudieran ser exportados por ejemplo mediante la venta o acaso el intercambio de derechos a otros mercados como son el vasco, el español, el portugués o el catalán. Los ejemplos de traducción de historietas gallegas a otras lenguas son en todo caso singulares, y probablemente nunca consigamos saber si no fueron debidos más a la tenacidad y el interés personal de los propios autores que al de las editoriales y editores gallegos. Ya la incapacidad del máximo galardón que el medio posee en Galicia, el premio Castelao de banda deseñada, como medio canonizador junto a su nula capacidad de seducción y la también escasa, limitada y (¡uf!, peor que peor) aleatoria proyección de la historieta gallega vienen resultando irrisorias. Hasta haberse perdido incluso su utilización simbólica como acicate para la publicación de las obras galardonadas entre las editoriales comerciales gallegas; ediciones que desde hace años vienen siendo asumidas por la misma Diputación que otorga estos premios, con meses de retraso respecto a la edición en castellano de alguna de las obras premiadas. Además, por tratarse de una edición institucional, su especial distribución ha alejado más si cabe a estos tebeos de la relación mercantil moda-venta que se supone ha venido a cubrir dentro de la industria y el mercado español la etiqueta editorial novela gráfica por el espectro de la adultez. Con o sin fantasmas de por medio.
Y no obstante gracias a ese premio hemos podido leer O misterio do pico sacro, de Rafael Saldaña, que aunque sólo resultase finalista al menos gracias a su publicación (lanzado y distribuido al despite para asustarnos a todos los lectores y descalabrar a algún librero) uno conseguía sumar otro título a su estante nacional. Y además de horror. Como doblando la apuesta.
Así de primeras un goteo por memorias, que no pormenorizado, tan sólo serviría como recuento de lo que nos queda a bordo de la balsa tras abandonarse el Patito Editorial a otras mercancias después de años de haber marchado publicando, aunque ni en todos los casos de forma íntegra, ediciones en gallego de series de algunas pocas obras del género traducidas a la lengua gallega desde el inglés (como Hexed a marca de Lucifer; el libro con el Lobezno dibujado por Das Pastoras; o esas pocas páginas de Amor inmortal vistas en la revista Galimatías) e, incluso, el francés (A mansión dos murmurios), constatando que actualmente los seguidores y además compradores de estos tebeos nos sentimos desamparados por no decir hambrientos. Más teniendo en cuenta el descalabro mayor protagonizado por una empresa como Urco editora especializada precisamente en la literatura fantástica, que ya entonces ofertaba al público gallego traducciones de autores como Lovecraft y Robert E. Howard, pero cuya incursión en el ámbito de la producción de historietas (Gallaecia; Purgatorio) resultó desastroso para todos, en especial para los lectores y los autores de esos tebeos. Casi por el tiempo en el que vimos convertirse en anécdota la adaptación en viñetas, como dicen los cursis, de un libro fenómeno de ventas y siempre en perpetua reedición como Cartas de inverno. Que fue promocionada sobre la nada como naturalmente suele hacer Xerais con cualquier tebeo indistintamente se trate de traducción u obra nueva, infantil o adulto. Un empeño propio o ajeno.
Calculo que a las ocho treinta, hora de Watchmen, yo únicamente habría podido leer un par de historietas gallegas por lo menos avecindadas con el género de horror, según el estilo de la titulada O lobo; apenas dos páginas, obra de Tokio, publicada en el tercer número de Frente Comixario. Contando el cuaderno grapado —comic book, en expresión supercursi pero entendida y experta en la cosa— que emitió cierta entidad coruñesa hoy ya algo diluida bajo el título Dracula y Cia. Que al menos quizás haya doblado su valor entre los coleccionistas al contener una historieta de Emma Ríos. Las grandes crestas blancas reclamo de periódicos y hasta televisiones no son olas y una involuntaria sesión de natación en mi barril de fanzines gallegos tampoco aportaría muchos más ejemplos ni nombres (con el polaqio Álvaro López como el más constante pendón del horror).  Aunque autores como Manel Cráneo [1] y otros que uno nunca llegaría a poder imaginar como cultivadores del horror también dejaran en su día muestras de algún tímido e inicial escarceo con este género.
Hoy, pasadas las doce en punto del reloj, con las tripas del gran monstruo extradimensional de la fancinería pintando las fachadas de la avenida de la banda deseñada los afanes de los más jóvenes dibujantes gallegos parecen ser otros muy distintos. Nos queda, eso sí, Altar mutante para rato, o eso espero, y siempre podremos ocultar todas estas cicatrices volviendo a abrir las solapas de Nordés. Otro botecillo de goma que con gran sorpresa los lectores de historieta vimos salir a flote de la autoedición entre el cielo y la tierra algo por encima de la espuma de papel de periódico y sus suplementos culturales.





En fechas más oportunas para la temática y género que nos ocupa, el ahora editor y autor Juan Carlos Abraldes vuelve a cabalgar el mar de historietas poniendo en valor el trabajo de los profesionales que están dibujando fuera de Galicia. Y mediante la traducción de su propia obra, recopilando historietas realizadas para la revista estadounidense Bloke´s Terrible Tomb of Terror: publicación antológica dedicada al horror que recoge el estilo y el enfoque que sobre este género se cultivó en la época de las revistas en blanco y negro de los años 60 y 70 en los Estados Unidos durante el siglo pasado. 
Un cuaderno grapado de buena presencia (28,9 x 21,7) que prologa el guionista y promotor de la cabecera original Jason Crawley. Quien además de ser el editor de Bloke´s Terrible Tomb of Terror parece profesar la verdadera fe actuando como oficiante material y hasta espiritual del proyecto y de las mismas historias que así son presentadas al viejo estilo bajo la máscara del Ghicho. Personaje de socarronería algo más que aparente que ha sido utilizado con acierto en la ilustración de portada para esta edición, cuyo título original aparece traducido aquí como A Tumba do Terror para facilitar la identificación de este logotipo con el distintivo primero de la revista estadounidense. Sin dejar de prestar atención a otros detalles como la logoforma de Abraldes editorial que pueden promover el doble reconocimiento por parte del lector experto (como lo son la mayoría de lectores de historietas en España) tanto de la procedencia y origen de la obra como de la edición propiamente dicha. 
Simplemente ojear el tebeo en una librería ya debe provocar cierto gusto y deseo de posesión entre quienes aman el tipo de historias que aquí se recopilan.
Las mismas cubiertas han sido ilustradas en color con un motivo alegórico y diferente para cada una de ellas; y las dos primeras páginas interiores, la portadilla y el prólogo de Jason Crawley,  presentan ambas un diseño y composición sencillo y clásico a partir del realce de la figura del Ghicho. Siendo cinco en total las historietas recogidas en este tebeo, todas ellas dibujadas por Juan Carlos Abraldes y escritas por Jason Crawley, ni siempre pendientes de algún elemento o temática sobrenatural todas ellas pero sí estructuradas narrativamente de un modo parecido a partir de argumentos más o menos génericos que conducen hacia un final en el que se troca la glorificación de un personaje central por algún tipo de castigo. Finales no tan escabrosos todos ellos como veladamente humorísticos, por lo que de burlón tiene recrearse en el mal.
Un mal por otra parte que siempre se demuestra clásico al ser presentado por Ghicho y sus ayudantes. Que actuan a veces como comentadores de estas historias acompañando, o, mejor, incitando a su lectura desde alguna primera viñeta. Tal como se aparecen en la que es mi favorita, Unha misión para un mozo, quizás por permitir exhibir al dibujante un pequeño muestrario de criaturas fantásticas en una historia que podría muy bien haberse prolongado más allá de su típico pero asombroso final dentro de cualquier historieta de temática aventurera que combinase la fantasía heroica y el horror. Aquí los medios tonos y la aguada y la definición del volumen del trazo llenando los espacios en blanco aparecen verdaderamente logrados junto a iluminaciones muy contrastadas para algunas pocas viñetas sobre las que se promueve cierta introspección. Aunque sin llegar a oscurecer la historia permitiendo el acomodo de distintos montajes unas veces favorecidos por la acción del relato, como en aquellas escenas en las que prima el combate, y otras para conseguir una mayor duración de la lectura a la medida de cartelas más descriptivas que, como en la página cinco de de esta historieta, lógicamente se acompañan de un menor número de viñetas cuyas mayores dimensiones permiten aumentar la profundidad y crear la debida pausa y la atmósfera más adecuada para la presentación de un nuevo horror a la escala de los progresos de su protagonista. Es lastima no haber podido robarme un escaneo, porque se tratan estas sin duda de mis páginas favoritas.
Aunque también lo es la página inicial  de As criaturas da noite, una historia igualmente lineal con final sorpresa y ya marcada argumentalmente por unos personajes necesariamente planos. Que facilitan todavía más si cabe la composición de una escena de persecución como esta en la que mediante recuadrados irregulares para sus distintas viñetas en ocasiones se llegan a eliminar las calles entre unas y otras como afilando duración y ritmo. Por medio incluso de algún encabalgamiento de parte del reborde del dibujo del personaje protagonista sobre varias de las viñetas contiguas. Sin menoscabo para que se utilicen también diferentes encuadres con mayor o menor profundidad a partir de los que acentuar distintos momentos de la persecución del hombre lobo. 
Se trata de una obra ciertamentente muy generosa con el lector en esta forma, pues ni el guionista olvida que ya existe algo de caricaturesco en el reconocimiento de las pautas que sigue el relato hasta su resolución. De modo que ha incluido también encuadres y planos cercanos como los utilizados en el ataque de las vampiras a los cazadores que más allá del (plano) detalle último y su disposición y gradación temporal parecieran dejar en ridículo a unos y otros personajes por lo que después vendrá mediante una caracterización singularmente grotesca de los rostros y la fisonomía de estos dos batidores de lobos. Y ya incluso hasta de su sabueso. Aunque de por sí el diseño y la expresividad de las mandíbulas del hombre lobo lo valen todo en esta historia.
El orden en que las historietas han sido distribuidas también permite que el final y el comienzo de cada una ellas  resulte distinguible mediante una simple batida por las páginas del tebeo. Sirviéndose además de la variedad temática de las historias para que el lector no se mortifique si cree obligado abordar su lectura en el mismo orden en el que se presentan para esta edición. Aunque pueda optar igualmente por elegir cada una según su extensión, como solemos hacer algunos, pues oscilan entre las siete y las catorce  páginas. Si bien en todas ellas el esfuerzo de síntesis propio de la historieta corta se logre según un montaje distinto. Con algún caso en el que el desarrollo de los personajes tiende a ser algo mayor, como en la primera y la última de las historias, Atrapado nos seus costumes y Noite de cita, respectivamente, para evidenciar lo despreciable de los personajes y lo justo de su castigo dentro de un marco realista verosímil. Incluso la reproducción de los grises y medios tonos son de buena calidad, nunca resultando demasiado opacos como lamentablemente suele suceder en no pocas antologías de historietas de horror.




  
Selección de páginas sin los globos ni la rotulación final.



Por último está el feo asunto del precio:

Feo asunto por esa tendencia a considerar que una autoedición debiera ser siempre menos gravosa para el aficionado que si la edición de ese mismo tebeo correspondiese a una editorial comercial al uso y no al mismo autor. Cuando precisamente debiera ocurrir lo contrario, no obstante, sean únicamente ocho euros lo que cuesta llevarse a casa A tumba do terror. Como un milagro de 56 páginas dispuestas por la gran calabaza para este Samaín.
Otra cosa es el tute que Juan Carlos Abraldes se ha metido presentando su tebeo (y en esas sigue todavía) por toda Galicia. Haciendo caricaturas en directo a los lectores, y entregando y sorteando ilustraciones únicas entre los compradores.
Aunque si algo he de destacar finalmente es la valentía de retornar a los lectores gallegos el trabajo de uno de sus autores. Pues precisamente no pasa la traducción de historietas por un buen momento en Galicia una vez que proyectos que parecieron orientarse totalmente a partir de este modelo de edición como Rinoceronte editora se han dado la fuga al poco de comenzar, por decirlo del modo más rápido posible. Mientras que otros, más arteros o posibilistas, y quizás hasta mejor planeados, como las dobles ediciones en gallego y en castellano de el Patito editorial se han abandonado un tanto. Si bien al menos esta última empresa no ha desatendido a su público entregando nuevos tebeos entre los que se cuentan algunas nuevas traducciones tanto de autores españoles (Carlos Giménez, Gallardo; ambos en 2013) como extranjeros (Cidade de cristal, igualmente en 2013).
Así, y agradeciendo el milagro de la disponibilidad en el mercado tebeístico gallego de los Astérix (Xerais), A tumba do terror de Abraldes editorial se mantendrá como un hito de la traducción de historietas en Galicia junto a otros títulos como Muuh! No prado das vacas (2015), Cómics desde Hicksville (2014) y A vitoria final (2014), que, por este orden, tradujeron Figurando recuerdos, Estaleiro y Urco editora.

Juan Carlos Abraldes (no se trata del prota de Almuric, aunque uno ya se lo imagina adaptando cuando menos Querido H.P. Lovecraft (Urco editora))
 http://abraldesartstudios.jimdo.com/

Esperemos que alguien responda, como mínimo los lectores, para que esta experiencia vuelva a repetirse el próximo año por estas mismas fechas.
Asimismo, yo me atrevería a sugerir que la obra fuese adquirida no únicamente por quienes leen y consumen historieta desde Galicia. Pues las facilidades para hacerse con un ejemplar parecen ser prácticamente infinitas.
Y muy poca gente se para a pensar la suerte que es tener varios mercados historietísticos y múltiples lenguas en un mismo país. O en lo absurdo de ignorar o querer permanecer ajenos a su evolución y a las posibilidades que tal vez pueden ofrecer para lectores, autores y agentes editoriales.

[1] ¡Compra Altar mutante comix!

sábado, 15 de octubre de 2016

Un superhéroe brasileño de 1959


Un número de Capitão 7, en suelo español gracias al amigo Wellington Srbek.



Adaptación del serial televisivo estrenado en 1954 cuya popularidad rebasó con mucho los doce años de emisión del programa. Maravilla multimedia impensable en la España de la época que no admite comparación con ninguno de nuestros fenómenos radiofónicos. Ni siquiera Diego Valor.

 
Una tacha cósmica llevó a niños y mayores a reclamar por este personaje de todas las maneras imaginables. Entre el listado casi infinito de productos licenciados y los patrocinios que se generaron en torno a este figurón destaca hoy el propio disfraz basado en su uniforme. Ya es curioso que el actor que lo interpretara se dedicase después con éxito a la fabricación y distribución de los disfraces de los superhéroes estadounidenses en Brasil. Al parecer se hizo rico ya antes gracias al Capitão 7 (o eso pone en internet; aunque los intentos más bien lastimosos de relanzar la serie historietística del personaje y su vida cinematográfica a través de la figura de su propio hijo me hacen dudar sobre la realidad de los superpoderes pecuniarios del tal Ayres Campos).

Ya se sabe, la Guerra civil nos dejó atrasados incluso en lo que a los tebeos y la historieta se refiere. Y huérfanos de superhéroes. (¡Reclama ante el Vaticano!) No así para los brasileños, cuya terca pelea contra los afanes colonizadores de la potencia tebeística estadounidense no les impidió darse a la carrera de crear sus propias superheroicas criaturas a partir del nacimiento del Capitão 7. Y aunque la guerra fuese perdida al menos su historia ha resultado preservada; en gran medida gracias tanto a los lectores aficionados como a dibujantes y guionistas capaces de recuperar todavía algunos de esos viejos superhéroes. Y de la crítica no apunto nada por ver si en Dolmen editorial se dejan de publicar libros sobre el universo hinchable de los peluches de Atari y las mocedades de los dibujos animados japoneses dando a imprenta por lo menos el catálogo ilustrado ese hermoso sobre los superhéroes brasileños. O a airear su revista con alguna firma extranjera que nos libre de la tan temida endogamia de eso que también ellos llaman a veces el mundillo. En el que para unos y otros parecemos estar todos los consumidores del engendro de la aventura, la ciencia ficción, el horror, y cualquier virguería fantástica en general. —Que se note que este año he vuelto a comprar varios números de Dolmen.

El número de marras, perteneciente a una cole que se inció en 1959 y fue "cancelada" en 1964 (no explico lo de las comillas), es hasta especial. Pues presenta el regreso del que pudiera ser tenido como archienemigo del prota: o Caveira. En una historia no tan candida como sugiere su argumento, en ningún modo innovadora aunque tampoco carente de emoción por asistir al secuestro del álter ego del Capitão 7 a manos de o Caveira y sus secuaces. Eso ya valdría la pena como primer acercamiento al personaje. Si bien la segunda de las cuatro historias conclusivas que comprenden las 36 páginas de este cuaderno grapado me ha parecido la más atractiva de todas al tratar del origen de los superpoderes del Capitão 7:











































Espero que por lo menos un único lector español, y mejor si además también lee la revista Dolmen, pueda llegar a echarle un vistazo a esta historieta. Tal vez incluso que le entre el gusanillo de saber más sobre una serie y un personaje (una licencia) que pudiera resultar tan singular por la época en que fue creado. Internet debería servir para lanzarle afuera a uno.

"Que sí, hombre, que sí... ¡Que hay otros mercados y ni están en este nuestro mercado de vecinos!"

Si en 2017 nadie publica por aquí alguna obra brasileña yo me bajo del mercadillo. —Luego que nadie me venga con los tebeos de Marcello Quintanilha como ejemplo de hazaña editorial.— Y a lo mejor le doy una patada a la industria y ni compro sus nuevos tebeos.

sábado, 8 de octubre de 2016

¡La Supermovida de los Superhéroes!



Creo que Humor a tope no debía de ser considerada por los propios editores y responsables de la misma en Norma editorial como una de sus revistas de calidad. Con la excepción de Edika, el resto de las historietas de autoría foránea se caracterizaron por una mediocre ejecución técnica y unos argumentos ramplones o sencillamente incomprensibles en su supuesta comicidad. De entre el material realizado por autores españoles sinembargo todavía es posible rescatar alguna pequeña historia conclusiva de este o aquel otro dibujante. Más como una curiosidad que por la calidad de esas aportaciones. Y sobre todo por lo que de singular puede encontrar el coleccionista en acaparar unas historietas que sus autores con cierta razón quizás no tengan ya el más mínimo interés en rescatar. Bien por tratarse de trabajos primerizos o por encontrarse estos en su concepción demasiado alejados del estilo o las temáticas y géneros que luego marcarían sus carreras profesionales y por los que en buena medida estos creadores desearían ser recordados.
Afortunadamente, la ignorancia general de nuestra historieta y sus autores así como el ninguneo hacia cierta clase de publicaciones hacen que el coleccionista de a poquitos pueda hacerse fácilmente con todos estos despreciados tesoros. Casi siempre del modo más cutre posible, pues ni necesita abalanzarse sobre cada uno la primera vez que le salen al paso en los acubillos para el arrope comiquero. Lo que permite tumbarse a esperar a que el librero del derrumbe se sienta obligado a rebajar el precio inicialmente fijado sobre la golosina con tal de desprenderse de su pegajosa presencia. Como me ocurrió con este número 33 de Humor a tope: año 2004, 5 euros; año 2007, 3 euros; año 2008, 1 euro.
Por más que parezca increíble ningún otro lector pareció tomar en consideración la presencia de la firma del dibujante estrella Carlos Pacheco en esta portada durante esos cuatro años. O al hacerlo, y suponiendo que echase un vistazo al interior de la revista, no supo valorar lo que la adquisición de este tebeo podría hacer por su colección de superarnormalidades una vez que él o sus familiares decidan ponerla a la venta en Chollocolección, Vendelomismo, o Gañanpop.
Todavía muy pocos consumidores españoles de tebeos parecen darse cuenta del enorme atractivo que poseen estos tesoros para un lector extranjero. Sólo hay que imaginar la cara que se le pondría a un lector brasileño gran apreciador del arte de Juanjo Guarnido al tener en su poder poder ese tal número de la Patrulla X en el que se publicó una ilustración caricaturesca de los protas de la serie a cargo del dibujante de Blacksad.
En este numerete íntegramente dedicado a parodiar a los supers Marvel y DC en el que por suerte no concurrió Cels Piñoltenemos una doble página de nuestro filipino en los USA Charly Pachequiam en la que se amalgaman dos figurones extraterrestres pertenecientes a los universos superheroicos de las dos todopoderosas franquicias para presentar la coña cotiadiana de incongruencias y ridiculeces varias de nuestros superhéroes favoritos:




 


























Pero hay más autores hoy famosos o apreciados por lo menos a distintos niveles por público y crítica: Pasqual Ferry, Jaime Martín, y Chris Guiralemont y Bill Espinosyewky. Sí, el crítico Antoni Guiral y el dibujante Espinosa (El Gulípago, blablabla y etc.) se marcaron aquí una historia conclusiva de dos páginas titulada Las tribulaciones de Supercura que también valdría la pena robarse para dar adorno al blog.
Demasiado que me he atrevido a robar las de Pacheco y Ferry... Ya estaría bien ojear una cole completa de esta revista cachonda.
No es que se vaya a destapar ningún brutal descubrimiento ni que se pueda tomar Humor a tope como paradigma de un tipo de publicación. Probablemente su mayor gloria fuese haber servido de cobijo para una serie de Jan. Pero aparte de las historietas de Edika no puedo evitar recordar al cochino Dirty que creara el dibujante Ramis y, con ello, lamentar que ningún crítico le vaya a dedicar jamás una sola página a esta sucia revista. Tiempo es de que en Norma editorial alguien se ponga a trabajar entregando al menos un libro a modo de catálogo sobre su enorme pasado. Antes de que este se vuelva demasiado vago para que no tengan que ser otros sino los propios protagonistas quienes hablen acerca de cómo se gestó Humor a tope. De dónde salían sus colaboradores, sus materiales, portadas, textos e historietas. O con qué otras publicaciones competía. 

Postdata:

Con los años, tanto Ferry como Pacheco dejarían de estar sujetos al viejo lema editorial español que reza más o menos así: si no puedes franquiciarlos... ¡parodia al canto!
Aunque, y no demasiado tiempo después, el Supermán y el Batmán acabarían cayendo en las redes de Norma editorial... "¡Y a qué precios!"