sábado, 15 de octubre de 2016

Un superhéroe brasileño de 1959


Un número de Capitão 7, en suelo español gracias al amigo Wellington Srbek.



Adaptación del serial televisivo estrenado en 1954 cuya popularidad rebasó con mucho los doce años de emisión del programa. Maravilla multimedia impensable en la España de la época que no admite comparación con ninguno de nuestros fenómenos radiofónicos.
Entre el listado casi infinito de productos licenciados y los patrocinios que se generaron alrededor del personaje destaca hoy el propio disfraz basado en su uniforme. Ya es curioso que el actor que lo interpretara se dedicase después con éxito a la fabricación y distribución de los disfraces de los superhéroes estadounidenses en Brasil. Al parecer se hizo rico ya antes gracias al Capitão 7 (o eso pone en internet; aunque los intentos más bien lastimosos de relanzar la serie historietística del personaje y su vida cinematográfica a través de la figura de su propio hijo me hacen dudar sobre la realidad de los superpoderes pecuniarios del tal Ayres Campos).

Ya se sabe, la Guerra civil nos dejó atrasados incluso en lo que a los tebeos y la historieta se refiere. Y huérfanos de superhéroes. No así para los brasileños, cuya terca pelea contra los afanes colonizadores de la potencia tebeística estadounidense no les impidió darse a la carrera de crear sus propias superheroicas criaturas a partir del nacimiento del Capitão 7. Y aunque la guerra fuese perdida al menos su historia ha resultado preservada en gran medida gracias tanto a los mismos lectores aficionados como a dibujantes y guionistas capaces de recuperar todavía algunos de esos viejos superhéroes. Y de la crítica no apunto nada por ver si en Dolmen editorial se dejan de publicar libros sobre el universo hinchable de los peluches de Atari y las mocedades de los dibujos animados japoneses dando a imprenta por lo menos el libro de Roberto Guedes sobre los superhéroes brasileños. O a airear su revista con alguna firma extranjera que nos libre de la tan temida endogamia de eso que también ellos llaman a veces el mundillo. En el que para unos y otros parecemos estar todos los consumidores del engendro de la aventura, la ciencia ficción, el horror, y cualquier virguería fantástica en general. —Que se note que este año he vuelto a comprar varios números de Dolmen.

El número de marras (la cole se inció en 1959 siendo "cancelada" en 1964, y no explico lo de las comillas) es hasta especial, pues presenta el regreso del que pudiera ser tenido como archienemigo del prota: o Caveira. En una historia no tan candida como sugiere su argumento, en ningún modo innovadora aunque tampoco carente de emoción por asistir al secuestro del álter ego del Capitão 7 a manos de o Caveira y sus secuaces. Eso ya valdría la pena como primer acercamiento al personaje. Si bien la segunda de las cuatro historias conclusivas que comprenden las 36 páginas de este cuaderno grapado me ha parecido la más atractiva de todas al tratar del origen de los superpoderes del Capitão 7:











































Espero que por lo menos un único lector español, y mejor si además también lee la revista Dolmen, pueda llegar a echarle un vistazo a esta historieta. Tal vez incluso que le entre el gusanillo de saber más sobre una serie y un personaje (una licencia) que pudiera resultar tan singular por la época en que fue creado. Internet debería servir para lanzarle afuera a uno.

"Que sí, hombre, que sí... ¡Que hay otros mercados y ni están en este nuestro mercado de vecinos!"

Si en 2017 nadie publica por aquí alguna obra brasileña yo me bajo del mercadillo. —Luego que nadie me venga con los tebeos de Marcello Quintanilha como ejemplo de hazaña editorial.— Y a lo mejor le doy una patada a la industria y ni compro sus nuevos tebeos.

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