lunes, 23 de noviembre de 2015

Despachando el 12 + algo de Tebeosfera

No veo una luz giratoria, roja, pero es evidente que está disminuyendo la corriente del último número de la revista web Tebeosfera.
Por eso recuerdo ahora que  desde que salté a su monstruosidad y me encontré a veinte documentos-metros de la orilla, o el editorial con el que se abría esta entrega sobre la historieta en iberoamérica —a México, Puerto Rico, Uruguay; a Costa Rica, Colombia, a Panama, Chile, Nicaragua, Perú, Bolivia, Argentina; y a Brasil—, no he tenido tiempo ni de lamerme las orejas sumergiendo y sacando la cabeza de izquierda a derecha al viejo estilo del croll por todo este número amazónico. Manteniéndome siempre en un ángulo oblícuo traté varias veces sondear con mis pies el fondo de este río sin lograr, por lo menos, imaginarlo mientras el viento vacilaba al sur o más al sur y el agua, la viñeta explorada, se iba filtrando por las junturas de mi nuca. En algún momento, que pudo haber sido Cuba, o quizás Puerto Rico, o Panama, transformé mi frente en un saveiro con singradura por los bajos Laerte, Maurício de Sousa, y Ziraldo.
Casi logré hacer pie.
La navegación peligrosísima en zigzag regolfó olas país a país con Felix López de piloto, y clavando y desclavando maderos y achicando letras los Antonio Moreno, Manuel Barrero, Alejandro Capelo, Juan Agustí y Héctor Tarancón de siempre. (Ningún dodo fue apaleado durante la singladura de la revista.)


Casi (¡casi!) a punto de finalizar, podrá imaginarse que ninguno de ellos sabía perfectamente qué estaban haciendo cuando se ataron al látigo de la Revista Latinoamericana de Estudios de la Historieta  para pasar por la quilla de este número 13 de la revista web Tebeosfera no menos de ochenta artículos —que son más; pero no pienso contarlos ahora—, de los cuales varios ni siquiera se habían mojado en la internete. Cada náufrago habra recogido sus artículos y documentos favoritos, yo dejé algunos atontados con un palo de mangle y los tengo ya bajo cubierta.
Son varios los que ofrecen un muestrario del papel tirado en forma de tebeos durante las últimas décadas:

[CHILE] De entre estas ristras de nombres y obras, quizás por un reciente intercambio gracias al que conseguí  Varua Rapa Nui (colección de dos números al asalto del mito, que pronto serán etiquetados con un "Quando arribo a casa..."), me gustó poder leer el artículo titulado CÓMICS CHILENOS DEL 1990 AL 2007 en el que  Kenneth D. Mac Farlane Leupin repasa la historieta publicada en prensa y sitios webs,  así como libros sobre historieta y las obras, personajes e iniciativas editoriales más destacados para ese período. Además me he quedado con un título descrito como cruce entre ciencia ficción y fantasía heroica con torradillo mitológico, que se supone inconcluso y probablemente no tenga oportunidad de conseguir mediante intercambios suicidas: Lebbeus Rahn. Llaves y dioses (Visual Ediciones), de Martín Caceres.

[URUGUAY] En DESVENTURAS EN EL PÁRAMO. UNA VISIÓN PERSONAL(ISTA) DEL CÓMIC EN EL URUGUAY, título en exceso modesto que no hace justicia al caudal de información sobre la historieta publicada en Uruguay que se puede encontrar en este artículo, Carlos M. Federici (http://www.tebeosfera.com/autores/carlos_m_federici.html) resalta la inexistencia de estudios rigurosos sobre los orígenes de la historieta en su país. Aun cuando se pueda al menos recalcar la calidad e importancia de pioneros como Eduardo Geoffrey Foladori, Julio Suárez (creador de Peloduro) y Emilio Cortinas.
Avante sus propias incursiones en el medio, alguna singular como fue la creación de la tira Barry Coal (1968) que protagonizaba un detective negro, el texto describe la dificultad para construir una producción perdurable de cualquier tipo incluso ya próximos al siglo XXI. Finalizando con un conciso relatorio de obras adscritas a ese último período.
Un documento radiantemente ilustrado, no puedo dejar de advertirlo.

Constituyeron una lectura más estresante muchos otros documentos:


 
[MÉXICO] Las únicas historietas mexicanas que conozco pertenecen a aquel libro del INJUVE dedicado a panchovillistas-jóvenes dibujantes de México con el que se trataba de presentar una panorámica no sé si del medio en la actualidad (entonces) o de la gente que todavía producía historietas auténticamente mexicanas (por entonces). Los criterios de selección del INJUVE siempre me parecieron extraños desde que compré el  mismo libro de esa cole que dedicaron a Brasil.  A esa carnaza, para ahorrar un último arpón salado, ha venido a sumarse la aterradora lectura de un texto que se me antoja demónico:

"Fuente indispensable para el conocimiento y comprensión de lo que hemos sido, nuestras historietas, sin embargo, son leyenda. Para el público y los investigadores, la inmensa producción histórica es prácticamente inaccesible. Paradójicamente, cuando ha llegado el tiempo de revaloración de la historieta mexicana, cuando toca la hora de su arqueología, las fuentes disponibles son muy escasas. Los ejemplares de las revistas de monitos, tan omnipresentes como ninguneados en su momento, han sido devorados por el tiempo y el olvido: se han convertido literalmente en polvo. Los escasos números que sobreviven se encuentran en manos de celosos coleccionistas y el único acervo público existente -el de la Hemeroteca Nacional de México (http://www.pepines.unam.mx)- sólo está parcialmente clasificado. "

LA HISTORIETA POPULAR MEXICANA EN LA HORA DE SU ARQUEOLOGÍA, de José de Arrumaechea.

No sólo eso, sino que de alguna forma el autor parece indicar que no existe una continuidad entre la historieta mexicana actual y aquella que no hace tanto fue consumida a millares. Ni siquiera en cuanto a sus temáticas. El artículo presenta someramente los intentos de legitimación cultural del medio y también claras muestras de la escasa y casi maliciosa atención a la historieta por parte de intelectuales, gestores culturales, e incluso hasta editores.

[PUERTO RICO] [COSTA RICA] [PANAMA] Me resultó sorprendente ver  cómo ha perdurado esta relación entre la historieta y los periódicos a lo largo del tiempo en muchos de estos países. Ángel Fuentes me tiró carrera abajo por la cosa para Puerto Rico (que soy capaz de señalar en un mapa gracias a su proximidad con los Estados Unidos, y porque estudié durante la E.G.B.), gracias a su artículo INVESTIGACIÓN SOBRE LOS CÓMICS EN PUERTO RICO me encuentro en disposición de proponer al concello de A Coruña el cambio del nombre de la Plaza del tebeo por el de Plaza de José Manuel de Loira y Rosales:

"En 1877 aparece en Vega Alta un periódico semanal en manuscrito (no impreso) llamado El Sombrero, el cual se repartía entre la gente para su lectura con temas sociales del pueblo. El Sombrero contenía dibujos por el español José Manuel de Loira y Rosales, director del periódico."

Una delicia saber esto.  Imaginad a un gallego que subía y bajaba mientras prestaba o alquilaba e iba pasando de mano en mano y de un lado a otro su satírica volandeira. (http://www.tebeosfera.com/autores/jose_m_loira.html) ¡Y sin subvención! El artículo continua a través de los periódicos y las tiras de historieta como sección fija hasta la intrusión (¡intrusa internet!) de los webcOmics. La implantación de un circuito de publicación de tebeos puertorriqueños y la mención de un pequeño listado de dibujantes nacionales que trabajan dentro del mercado estadounidense. Como colofón, un interesante cuestionario respondido por historietistas del país en el que acaba por ser entrevistado el creador de un foro de aficionados y dibujantes en Puerto Rico.

EL NACIMIENTO DEL CÓMIC PANAMEÑO Y SUS DIFICULTADES, de César del Vasto, resulta interesante al comparar el caso panameño con el desarrollo de la historieta en Colombia a partir de la caricatura y la implantación y evolución de las técnicas de impresión. Es un estudio extenso pero muy bien estructurado, sin disgresiones, aunque se detenga necesariamente describiendo a algunos de los protagonistas, del que se puede decir que resultaría agradable de leer incluso para quienes en principio se creyesen no interesados en el tema.

"La tira cómica de prensa ha sido el formato por excelencia por el cual se ha desarrollado en nuestro medio y, estoy seguro que en otros, la caricatura en general. Desde la década del veinte hasta nuestros días dos diarios han representado los intereses económicos principales (comercial y ganadero): La Estrella de Panamá y El Panamá América. Estos diarios han insertado la tira cómica estadounidense, de mínima frecuencia, con su consecutiva expresión de una idea: el tema, el nudo y el desenlace, en tres o cuatro viñetas. Las primeras aparecen en el suplemento dominical, para deleite de grandes y chicos.
Los primeros intentos, los realiza Lolo Silvera, pero es el estadounidense Frank V. Martinek, quien publica la primera historieta en Panamá en el diario The Star & Herald, en la sección inglesa, a partir del 31 de agosto de 1952. El guión dice que dos siniestros saboteadores, al servicio de un espía llamado Scorpia, pretenden destruir el Canal. Don Winslow, veterano oficial de Inteligencia Naval de Estados Unidos, se lo impide, deteniendo la conspiración y salvando el Canal. La historieta duró tres meses e incluyó a personajes reales como al capitán W.S. Parsons, de la armada de ese país estacionado en el Puerto de Cristóbal, al periodista local Luis Noli.
Martinek sirvió en la armada de su país y luego laboró para el FBI por cuatro años. Esta primera historieta panameña se enmarca en los tiempos de la guerra fría (1946-1991) desarrollada por Estados Unidos y sus aliados contra la Unión Soviética y el campo socialista."

Y seguid leyendo, porque a partir de ahí viene más medicamento.

De Costa Rica (otro lugar que puedo decir que conozco gracias a Informe Semanal (y mejor eso que lo que puedo decir de Monaco y Gibraltar, por ejemplo, que sólamente he visto en el NODO y en el Hola!)), podemos machacarnos la mente con el texto de Oscar Sierra Quintero:

"Un mérito especial que tiene Fernando Zeledón como uno de los pioneros en el arte de la historieta costarricense, radica en el hecho de que ha sido, hasta el presente, el único artista criollo que ha creado una serie de simpáticos y divertidos personajes, inspirados en la identidad e idiosincrasia típicamente tica o costarricense, tales como el perrito Cutacha (pulguiento zaguate que era el alma y vida de cada lámina de «La Semana en Serio»), la abuelita «de armas tomar» Auristela, el pachuco Patasdihule y Matráfula, mujer cincuentona y de vida fácil , con los pechos atiborrados de arrugados billetes de alta denominación, en la que el caricaturista encarnaba a la gran prensa capitalista, siempre en defensa de los poderosos y de los intereses del imperio."

 LA TARDÍA EVOLUCIÓN DEL ARTE DE LA HISTORIETA EN COSTA RICA

Con un comienzo enmarcada dentro de la sátira política publicada desde semanarios, se nos presenta la obra de Hugo Díaz Jiménez y Fernando Zeledón Guzmán, primero, pasando a casos más singulares como el del dibujante Carlos Alvarado, creador de la serie Carlos Pincel, y Carlos Figueroa y Juan Díaz, pioneros en alguna distinta manera de la historieta costarricense. Bien por tratarse del creador de la primera tira de aventuras,  por haber fundado la primera editorial especializada en la publicación de tebeos nacionales, o ser el único historietista del país que vió su obra distribuida en otros periódicos fuera de Costa Rica. Se trata de un documento breve que se ha ilustrado con generosidad, llega, o se acaba, más o menos hasta un martirio que conocimos también en el abrevadero español del cOmic: el cutremanguismo. ¡Al cual sobrevivimos!

[COLOMBIA] Peculiar y llamativa es la colección de tebeos patrocinada por el ejército colombiano Hombres de acero, cuya producción y encaje en la sociedad es analizado por  Héctor Fernández L´Hoeste en DE LA EXALTACIÓN DEL NACIONALISMO EN LA HISTORIETA COLOMBIANA. EL CASO DE HOMBRES DE ACERO.


Sexy ejército.


Verdadero remolcador de la historieta iberoamericana, [ARGENTINA] cuenta con un saco de textos sobre sus personajes y cabeceras más emblemáticas así como sobre alguno de sus creadores, o la evolución y estancamiento del mercado argentino. No es cuestión de resumirlos todos aquí, de todas formas esa historieta pueda ser conocida por lo menos superficialmente en España, y ya es mucho,  pero el olfato me lleva a recomendar la lectura de EL FUMETTO Y LA HISTORIETA ARGENTINA. Con el que Norberto Rodríguez van Rousselt apunta una caldera de nombres e historia por lo menudo (se hace corto el texto) la presencia de títulos y autores italianos en revistas argentinas.

[CUBA] A lo cubano, y saltando el susto que me supusó leer algún llamado al cthulhu contrahegemónico de una serie y un personaje infantil que, por lo demás, me gusta y se me hace bastante simpático, he flotado con la noticia y análisis de COSTUMBRISMO Y CUBANIDAD EN LA HISTORIETA JOSÉ DOLORES. LA CREACIÓN CRIOLLA.

"En «José Dolores» cabría señalar dos aspectos que complementan la estética costumbrista a la que hemos aludido al principio: el protagonismo del negro y la oralidad del lenguaje. Estos dos aspectos, incluidos dentro del enfoque costumbrista, apuntan hacia una búsqueda de la cubanidad en el medio de la historieta."

Jorge L. Catala Velasco hizo que me sudase el ombligo con su estudio de esta serie publicada entre 1936 y 1939, primero, cercando al historietista en su idiosincracia y en sus medios de expresión, y, luego después, en la segunda batalla que supone la reelaboración de las historietas. Pues se trata de un artículo inyectado de ejemplos. Y una prehistórica aventura en la que se señala la nariz del costumbrismo cubano y la posible relación con los 'negros' intereses de Castelao a su paso por la isla, deteniéndose en el reflejo del habla y las referencias culturales y costumbres sociales, que a modo de prueba diagnóstica se pueden encontrar en José Dolores. La creación criolla

Este número trece de la revista web Tebeosfera es una entrega a dos carrillos para gente fina que gusta emborracharse a leches y a porrazos. No puede recorrerse de memoria, está claro, y como es usual se ha acompañado con las fichas abiertas a autores e ínsulas de colecciones que pueden ser consultadas en el Gran Catálogo de la historieta. Por lo que será difícil no volver a leer varios de sus documentos, pase el tiempo que pase.
Para mí, aficionadete, el 12 + algo ha sido un placebo viñetero por todo lo que nunca tendré ocasión de leer. (¡Hay un montón de pecado ahí fuera señor editor!) Por otra parte, el editorial nos deja pies en brasas imaginando que querrán decir con esto:

"Con el presente número volvemos por aquellos temas, autores e industrias, ampliándolo a toda Sudamérica, y con él cerramos una etapa en nuestra revista web, que dejará de existir tal y como la hemos conocido hasta hoy.

Culminamos una etapa con ilusión y convencidos de haber producido uno de los más extensos y referenciados corpus de estudio sobre cómic. Nacimos como un riachuelo de aspiraciones, pero hoy somos un Amazonas del conocimiento sobre historieta."
 
La ficha de este último número en el Gran Catálogo de la historieta es para intentar abarcarla con ojos de pez: http://www.tebeosfera.com/documentos/entregas/tebeosfera_2a_epoca_13.html

1 comentario:

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Desde aquí hasta el final todo es cuneta.